En el momento en que Ecuador está envuelto en una desigual confrontación con una de las superpotencias de la Tierra, la China, por la gigantesca presencia de flotas pesqueras, mayoritariamente de esta, en Galápagos, nos llega el saludable respaldo de otra superpotencia, los Estados Unidos. Estos dos poderosos se hallan envueltos en múltiples conflictos alrededor del mundo, uno de ellos, por la proclamación de China de su dominio imperial en el mar de la China, lo que atenta contra los derechos de los Estados ribereños, que han recibido el respaldo de Estados Unidos, que atraviesa desafiante ese mar con sus buques de guerra. En Asia, las fuerzas se equiparan, no así en América, donde las fuerzas navales chinas son prácticamente inexistentes, con lo que no hay peligro de vernos envueltos en una confrontación naval entre los dos colosos. Este respaldo de Estados Unidos debe conducirnos a analizar si hizo bien el gobierno de Correa en separarnos, siguiendo a Chávez, y en asocio con el socialismo del siglo XXI, del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). Me parece mejor que nuestra soberanía cuente con el soporte de la generalidad de los países de América, establecido en un Tratado formal de alianza defensiva, no dependiente, únicamente, de la buena voluntad de uno solo. Evaluando la cruda realidad que hemos vivido estos días, nuestra debilidad evidente, deberíamos considerar una reincorporación al TIAR; tal vez el camino sería el de anular la denuncia del TIAR efectuada por el gobierno de Correa. Occidente, para su defensa común, se asocia en la OTAN; Europa Oriental, en el Tratado de Varsovia. Nosotros no podemos estar solos.

En los asuntos de pesca, de protección de las riquezas ictiológicas, de las especies marinas en riesgo de extinción, son muchos los países y las organizaciones protectoras del Ambiente que nos apoyan y eso debe servirnos para alcanzar medidas, leyes, acuerdos internacionales, para impedir la presencia de estas flotas pesqueras que vienen a depredar en Galápagos, este patrimonio de la Humanidad. Simultáneamente, gestiones diplomáticas con la China, que es la que subsidia a estas flotas pesqueras. Vemos con satisfacción la ofensiva diplomática desplegada por la Cancillería ante nuestros vecinos del Pacífico Sur, y ante numerosas organizaciones mundiales y regionales. Esa ofensiva y la fervorosa simpatía mundial por la protección a las islas Galápagos podrán hacer comprender a la China que se está ganando una condena universal. Si el Ecuador está actuando con prontitud por la protección a nuestro territorio insular, no ha ocurrido lo mismo con las gestiones con la Convemar para conseguir que se nos reconozca la prolongación de nuestra plataforma continental hacia las Galápagos. Muy caballerosamente, el nuevo canciller ha sostenido que durante estos ocho años –de los diez de los que disponemos para conseguir la extensión– sí se ha trabajado; digo caballerosamente, porque él está solamente unos pocos días a cargo de la cartera, y la responsabilidad es de los gobernantes de los últimos dos periodos. Les deseamos que puedan completar su tarea en los pocos meses que le resta a este Gobierno. (O)