El tribunal de la Corte Nacional de Justicia, integrado por los doctores Iván León, Iván Saquicela y Marco Rodríguez, ha dictado una sentencia condenando a prisión al expresidente Correa y varios otros. Me parece que la sentencia es justa porque ha sido probada la responsabilidad de los acusados. Estos alegarán que en el proceso no hay suficientes pruebas que los imputen y que la sentencia es nula.

Parece que, en efecto, no hay firmas ni recibos de los valores pagados y debe ser verdad, porque los ladrones nunca firman recibos. Estos, además, son inteligentes y deben haber hecho desaparecer algunas huellas, hasta el escondite del dinero robado. Sin embargo, hay que considerar la responsabilidad penal teniendo en cuenta las doctrinas de maestros como Claus Roxin, quien sostiene que, aparte del tipo que describen los códigos penales, hay otro método para punir porque “el fundamento de la sanción radica en que alguien infringe las exigencias de comportamiento que se derivan del papel social que desempeña” (…) A este último grupo le llama Roxin “delitos consistentes en la infracción de un deber”. El mismo autor pone el ejemplo del delito de infidelidad en la custodia de presos, en el que es indiferente que el guardián “ayude al preso a escapar con acciones positivas o sencillamente omitiendo cerrar la puerta de la celda”.

¿Cuál es la esencia del comportamiento de la autoridad encargada de administrar el dinero del Estado, sino una honradez absoluta? Los delitos de cohecho, de peculado y los demás que deben investigarse consisten precisamente en no haber cumplido con el deber primordial de la honradez. Organizaron una estructura criminal, con claves y procedimientos secretos y manejados por personas de confianza para beneficiarse de sobreprecios en contratos de obras públicas, cruzando facturas por servicios y otras formas imaginativas que la Fiscalía evidenció en el proceso. Está probada la infracción del deber. Alegan que Correa no firmó nada. Hitler tampoco firmó la orden de exterminar a los judíos.

Con esta luz se entiende la placa que la sentencia ha ordenado colocar en el palacio de Carondelet, recordando que la función pública se debe ejercer con honestidad y eficiencia.

Creo que los jueces y fiscales que últimamente han intervenido en este proceso han cumplido con su deber. Pero falta: la función jurisdiccional debe prepararse para atender con diligencia y justicia todos los recursos que presentarán los abogados de la defensa, para impedir que la sentencia quede en firme. Es su trabajo, por lo cual debemos exigir que los magistrados no se hagan cómplices de los delitos perseguidos retardando los procedimientos. Ya es evidente, por ejemplo, la demora en resolver los recursos de otros condenados. El Consejo de la Judicatura tiene un importante rol que debe asumir con patriotismo e imparcialidad. Corre contra el tiempo.

Gratitud y admiración. Dejo constancia de mi gratitud y admiración a los médicos, enfermeros, auxiliares y otros trabajadores del sistema de salud, a la fuerza pública y a las organizaciones de ayuda social. Merecen el bien de la patria por sus sacrificios para atemperar el dolor de los otros. (O)