Vaya titular confuso y ecléctico. Pero hay un punto que une estos elementos y de eso voy a escribir hoy.

La base de todo son las protestas. Una sucesión de hechos violentos y masivos que han tenido lugar en nuestro continente, manifestándose contra gobiernos de derecha y de izquierda. Parecieran movilizaciones antisistema, con diversas interpretaciones, pero con un cierto consenso implícito: no queremos lo que tenemos, pero tampoco sabemos con certeza cómo llegar a lo que deseamos.

El caso de Chile tal vez fue el más sorpresivo, hasta hace poco, percibido como un modelo exitoso con los mejores indicadores de la región. Un movimiento que va contra todo sistema político, con la aprobación del 85 % de la población y sin líderes, debería, por lo menos, poner en cuestión cómo medimos los países y poner a prueba la idea que tenemos del “éxito”.

Aparecieron también en estas protestas regionales otros factores, brutales y simbólicos: la violencia desmedida, los saqueos y la destrucción de la propiedad pública.

¿Señales de la no pertenencia? ¿Símbolos de nuevas generaciones que creen que todo son derechos y no deberes, con una visión a corto plazo y egocéntrica? ¿Estados que dejaron de representar lo universal y ya no son el espejo donde la gente se pueda reflejar?

Evidentemente en esta crisis hay más preguntas que respuestas.

¿Qué tienen que ver en esta sopa la Universidad Casa Grande, La Posta y la Asociación Ecuatoriana de Agencias de Publicidad? Que son actores que, en medio del vértigo de lo inmediato, se han planteado abrir un espacio para reflexionar sobre lo que nos está pasando. Cada uno a su manera. Y si bien puedo ser totalmente injusto y arbitrario al no nombrar otras organizaciones, solo estoy poniendo las que tuve, por cosas circunstanciales, la posibilidad de conocer y participar de primera mano.

En el caso de la UCG, se realizó, entre otros, el conversatorio ‘Hablar sin paros’, con la participación de Tina Zerega, Máximo Ponce, Rafael Guerrero, Malena Zambrano y Carlos Tutivén, en el que se cuestionó ¿Qué nos plantean las revueltas contemporáneas en términos de los conflictos de identidad, subjetividad, rol de los jóvenes y clases sociales?

La Posta, muy a su estilo, ha sido probablemente la mayor sorpresa creativa de los últimos años en su afán de acercar las discusiones políticas a la gente a través de nuevos formatos, lo más reciente fue el montaje de la obra de teatro El diario de la Pamela, una particular reconstrucción periodística a partir del diario de Pamela Martínez, realizada en conjunto con la productora Rompekabezas, que discute la normalización de la corrupción.

Por su parte, la AEAP ha lanzado su concurso anual para universidades, el Cóndor Estudiantil, en el que plantea un problema que exige a los jóvenes hacer una reflexión sobre ellos mismos como actores políticos en los contextos de las protestas.

Definitivamente hoy, el camino va por tratar de entender. El cambio de paradigma digital que estamos viviendo, sumado a un agotamiento del modelo liberal, el oportunismo para los populismos, la caída del socialismo del siglo XXI y la incertidumbre de un mundo líquido, deja poco espacio para certezas y respuestas. Esto recién empieza. (O)