Tiros contra la elección del CPCCS

16 de Marzo, 2019 - 00h01
16 Mar 2019 - 00:01
16 de Marzo, 2019 - 00h01
16 Mar 2019

Andan por ahí sudorosos, angustiados, dicen que el ogro regresa al poder o se anula el juicio seguido en su contra si ganan los candidatos a miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) que identifican con él. Por todos los medios promueven el voto nulo, desprestigian al Consejo y a los postulantes, impulsan reformas inconstitucionales para abolir ese órgano o quitarle la facultad de nombrar a los altos funcionarios del Estado que la Constitución señala. Tareas estas últimas formalizadas por la presidenta de la Asamblea Nacional, la que después del audio filtrado ya no podrá sostener que es abanderada de la lucha contra la corrupción. Su última desesperada carta: la demanda de inconstitucionalidad de la convocatoria a los comicios, a fin de que no se realicen. ¿Qué travesuras ha cometido el CPCCS transitorio para suscitar tales preocupaciones?

El ogro no retorna al poder. En el referéndum de febrero de 2018 se eliminó la reelección indefinida que una Asamblea Nacional favorable al expresidente Correa aprobó. Para que se restituya dicha reelección tendría que pronunciarse la ciudadanía y que, en el evento de ser aquel candidato presidencial, ganara. ¿Es ello lo que a fin de cuentas temen sus detractores? ¿Tienen miedo de entrar al juego democrático? Sin embargo, la correlación de fuerzas políticas indica que no habría un nuevo referéndum, que sería antidemocrático además, por no respetar la reciente voluntad popular.

Tampoco se anularía el proceso judicial instaurado por un supuesto secuestro. Lo que hizo el fiscal general encargado, escogido convenientemente por los Torquemada, no podrá ser revisado.

Incapaces de buscar candidatos que sean de su preferencia, descalifican arrogantemente a todos los 43 que hay. Un expresidente de la República, de ingrata recordación, tachó a algunos de “drogadictos, degenerados”, “ratas que no pueden llamarse mujeres”. “Para ser correísta hay que ser una mujer de lo más bajo. Tiene que estar ligada a niveles de prostitución o de saquear al Estado, de matar gente, violar niños”. El periodista entrevistador le permitió decirlo. Todos los candidatos, conforme al mandato popular, fueron calificados por el Consejo Nacional Electoral por su trayectoria en organizaciones sociales, en participación ciudadana o en la lucha contra la corrupción, o se consideró que tienen un compromiso cívico. Entre ellos está incluso un exmiembro del Consejo que fue censurado por el ex jefe de Estado, por apartarse de la línea de la mayoría que le era obsecuente.

Desacreditan al CPCCS porque “aúpa visiones autoritarias”, concentra el poder y anula los contrapesos necesarios en una democracia”. No es cierto. Confunden el modelo mostrado con la estructura. Es verdad que el que operó en tiempos del Econ. Correa no cumplió su papel, no fomentó la participación ciudadana, dejó pasar la corrupción y designó mediante concursos amarrados a altos funcionarios del Estado, pero anatematizar al órgano mismo es como creer que un fracaso amoroso condena como infructuoso al amor.

El propio presidente del Consejo transitorio y otro consejero han declarado que el CPCCS debe desaparecer. Curioso que quienes usaron y abusaron de sus potestades renieguen del hogar que integran. Ellos y los demás miembros fueron elegidos por el poder político de turno, fórmula que no es más democrática que la que existía de ser propuestos por las organizaciones sociales y la ciudadanía.

Un Consejo que nació viciado, porque el referéndum y la consulta popular que lo validaron fueron convocados sin contar con el previo dictamen de la Corte Constitucional, ignorado porque supo secretamente el convocante que le era adverso el dictamen y se amparó en el plazo que alegó, estaba vencido, para que la Corte se pronuncie, mas, realmente no lo estaba, conforme al reglamento aplicado en miles de casos, que desarrolla la ley y no la contradice. Se amenazó con sanciones a los jueces constitucionales y estos callaron.

Después, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos estimó grave que se quieran usar mecanismos de participación popular para avalar procesos de destitución de los miembros del CPCCS, porque la Constitución preveía que la Asamblea Nacional entable juicios políticos a los consejeros, que podían desembocar en su destitución. El presidente Moreno amenazó con desacatar el eventual fallo de la Corte Interamericana, pero, para su alivio, por aspectos formales, aquella no afectó el referéndum.

El Consejo transitorio evaluó con prejuicios a los funcionarios del Estado que debía analizar y los removió. Encargó los puestos de los cesados sin considerar las reglas legales de la subrogación. En el colmo de la arbitrariedad, violando el mandato popular que tanto invoca, examinó y cesó a los miembros de la Corte Constitucional, dejándola vacante más de cinco meses, con 14.000 casos por resolver, que ojalá no evacúe la nueva al apuro. Designó a los miembros del CNE con delegados de la partidocracia, calificó con favoritismo a una candidata a fiscal general. Todo con el digno voto en contra del consejero Dr. Xavier Zavala.

Sabiamente se entregó al pueblo la facultad de elegir a los miembros del CPCCS, no se la robemos, no le quitemos atribuciones ni matemos al organismo por temor a un fantasma, aun si vencen los candidatos del ogro. La democracia sabe defenderse de sus enemigos y de quienes se pretenden erigir como sus salvadores.(O)

Tiros contra la elección del CPCCS
Andan por ahí sudorosos, angustiados, dicen que el ogro regresa al poder o se anula el juicio seguido en su contra si ganan los candidatos a miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) que identifican con él...
2019-03-16T00:01:02-05:00
El Universo

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