¿Justicia o venganza?

24 de Enero, 2019
24 Ene 2019
24 de Enero, 2019 - 00h00
24 Ene 2019

Tenía pensado escribir sobre el antipoeta Nicanor Parra, ya que se cumple un año de su muerte. Pero dejé de lado la poesía del absurdo para pasar a la vida del absurdo.

No se puede estar ajeno a dos hechos de violencia contra la mujer que hemos vivido en las últimas semanas: la violación múltiple a Martha (nombre protegido), en Quito, y el femicidio de Diana, mujer embarazada, en Ibarra.

El primero fue un ataque sexual brutal, con una agresión desproporcionada, propinada por tres hombres, que colinda con la ficción más sórdida.

El segundo, un crimen con ciertas particularidades: la espectacularización de la tragedia, al ser grabado y difundido por las redes sociales; la sensación de impotencia al ver que pudo ser evitado por los agentes de la Policía ahí presentes, y esa información adicional, que el crimen fue ejecutado por un venezolano.

De ahí se desprenden diversos hilos para poder abordar este texto.

Muchos ya han sido tratados en los medios de comunicación y por la opinión pública.

Yo quiero concentrarme en esa reacción que se descargó inicialmente sobre los venezolanos, entendiendo que ese brote xenófobo puede haber sido, de cierta manera, una forma de canalizar la responsabilidad en otro espacio, en otros actores, y no hacernos cargo por un momento de lo que nos corresponde como sociedad. La violencia no llegó con los venezolanos.

Hace unos días, la ministra del Interior, María Paula Romo, sostuvo en las instalaciones de este Diario una reunión con columnistas y periodistas.

En parte de su exposición, ella hizo referencia a un dato que no es menor, la mitad de los asesinatos en el Ecuador tiene que ver con violencia social: femicidio, castigos a niños, escenarios deportivos, entre otros.

Eso tiene un impacto dramático en la crianza de los menores que viven en esos entornos, transformando esos espacios en caldo de cultivo para la delincuencia y el delito. La exposición sistemática a ciertas conductas y el maltrato van a definir sus paradigmas de comportamiento.

Volviendo al tema de la mujer, si bien son plausibles las marchas realizadas en distintos lugares del país el 21 de enero contra la violencia de género, es necesario volver también la mirada para atrás. Hacernos cargo tanto del origen del problema como de su condena.

Es innegable que se vive un clima de impotencia en muchos sentidos, frente a la justicia, la violencia y la corrupción, y eso hace que haya reacciones enardecidas, desde los linchamientos populares hasta la persecución a los venezolanos en Ibarra.

Frente a este tema, Romo hizo una reflexión bastante sensata: ¿Queremos justicia o venganza?, porque la sed de venganza es insaciable. Es necesario construir acuerdos sociales para avanzar.

La situación no es fácil, y hay que asumirla ya.

Ante este escenario poco feliz, quiero cerrar con lo que iba a comenzar originalmente esta columna, con unos versos de Nicanor Parra y su visión de la esperanza y la desesperanza:

“En resumidas cuentas, solo nos va quedando el mañana: yo levanto mi copa por ese día que no llega nunca, pero que es lo único de lo que realmente disponemos”. (O)

¿Justicia o venganza?
¿Justicia o venganza?
2019-01-24T00:00:49-05:00
El Universo

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