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El daño es mayor

13 de Enero, 2019
13 Ene 2019
13 de Enero, 2019 - 00h00
13 Ene 2019

El presidente Moreno denunció que la auditoría a cinco proyectos de infraestructura para hidrocarburos, que contrató con firmas internacionales promovidas por la ONU, reveló que del costo de construcción, un total de USD 4.900 millones, al menos la mitad se fue en sobreprecios. Una pérdida de USD 2.500 millones. Monto descomunal. Pero el perjuicio para el Estado, y por ende para nosotros los contribuyentes, sería aún mayor.

Caso Refinería de Esmeraldas. Un presupuesto inicial de USD 754 millones y un costo total de USD 2.230 millones. El perjuicio no es de solo la diferencia entre las dos cifras. Eso sería si a la planta se le hubieran hecho las adecuaciones necesarias.

La primera, para que procese un crudo más pesado que aquel para el que se la diseñó. No se hizo, y la refinería arroja mucho residuo y poca gasolina y diésel.

Segunda, que los combustibles sean de mejor calidad. Tampoco se hizo, y hay que importar combustibles de altísimo octanaje para mezclarlos con los de Esmeraldas, y aún así se venden al público combustibles que no cumplen con la norma INEN.

Tercero, sacarle el azufre al combustible. El próximo año entra en vigencia una regulación que prohíbe que las naves utilicen diésel y residuo con azufre, con lo que la enorme producción de residuo que arroja la refinería se quedará sin mercado.

Lo mínimo que podía esperarse era que se la reparara, para que la vieja cafetera de Esmeraldas funcione sin repotenciación, pero sin daños. Ni eso. En marzo se la paralizará para, entre otras cosas, reparar la unidad de cracking catalítico, la más importante. Los USD 2.230 fueron al tacho.

El poliducto Pascuales-Cuenca debió costar USD 250 millones, y costó USD 623 millones, sobreprecio de 150%. El daño es mayor aún. No se hicieron estudios de suelos, y la terminal Challuabamba se hunde: costaría USD 200 millones reubicarla. La obra es importantísima para el desarrollo del Austro, está bien que se la haya priorizado, pero no a tal punto de construirla sin estudios. Esa es una irresponsabilidad.

La construcción sin estudios también afectaría a otros proyectos. La central Coca-Codo Sinclair, que no es parte de esta auditoría, se construyó sin que se actualicen antiguos estudios. Resulta que en las últimas décadas los ríos orientales han perdido caudal. La central está sobredimensionada: la central nunca generará a capacidad, porque no hay suficiente agua. Dinero echado, literalmente, al río.

En la Refinería del Pacífico, en cambio, se contrataron estudios para refinar crudo venezolano, cuando el proyecto no tenía financiamiento. La obra no se ha hecho, hay una inversión de USD 1.531 millones, y además se sigue gastando, porque hay toda una burocracia para mantener esta obra improductiva. A cambio de ese dinero, lo que tenemos es un lote con servicios donde antes había un bosque seco y un acueducto para servirlo. Si por lo menos vendieran agua del acueducto a la industria de la zona y así generar algo de ingresos. Pero a la burocracia del proyecto no le interesa.

Aparentemente, nadie es culpable de estos y otros desastres. Ya es año y medio desde el cambio de gobierno y no se ve progreso en las investigaciones.

Tanta irresponsabilidad. Tanta corrupción. Tanta impunidad. (O)

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El daño es mayor
2019-01-13T00:00:57-05:00
El Universo

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