Absurdo

14 de Diciembre, 2018
14 Dic 2018
14 de Diciembre, 2018 - 02h05
14 Dic 2018

Al principio las afirmaciones en contra del pacto migratorio de la ONU firmado en Marruecos parecía un juego dominado por la mentira, la exageración, para concluir en el absurdo. Tomarlo en serio parecía demasiado, pero la consistencia de los pocos se tornó de improviso en algo que por lo menos valdría ser abordado dentro del género literario en el que el escritor checo Kafka había descollado: el absurdo. La renuencia de ciertos países a no firmarlo, como el poco entendible caso de los Estados Unidos, parecía nutrirse de un postulado enarbolado por Trump –sí, el mismo nieto de un inmigrante ilegal alemán que abrió un prostíbulo en California–, y dentro de un país que reconoce su naturaleza nacional en la inmigración. Pero ahora que su presidente se enorgullece en elevar un muro de sus vecinos mexicanos y de otras regionales de América Latina, algo de explicación –no de justificación– tenía.

Pero los argumentos esgrimidos por quienes se oponían al pacto son de estudio en un diván psiquiátrico. Afirman que nuestros países construidos por inmigrantes se llenarán de africanos o árabes que harán olvidar nuestras tradiciones más ancestrales primero, para dominarnos después. Sacan a relucir los nacionalismos más cerriles, mientras muchos viven de las remesas que les envían sus familiares que huyeron de las miserias locales a cualquier lugar del mundo donde hoy viven los más de mil millones de seres humanos que habitan en sitios diferentes a los que nacieron. Absurdo, en algunos países como los nuestros, donde los emigrantes son más que los inmigrantes. Paraguay, por ejemplo, tiene en Buenos Aires más nacionales que Asunción –su capital–; o Los Ángeles, que es la segunda ciudad de mexicanos después de ciudad de México. A esta misma ciudad, por ejemplo, vinieron más españoles huyendo de la guerra civil que cualquier otro sitio en el mundo; y la cantidad de italianos en la Argentina confunde a cualquiera de ellos que hojee la guía telefónica (si las hay todavía), creyendo que revisa los datos de alguna ciudad de la península itálica.

Los seres humanos somos frutos de experiencias migratorias, como se comprobó en estudios científicos. Por ejemplo, muy a pesar de alguna posición crítica y desdeñosa de algunos hacia los negros, todos los seres humanos provenimos de África. De un sitio cerca del lago Victoria, donde hace millones de años iniciaron la primera gran migración del género humano que mutó pigmentación de piel, de colores de ojos y de contexto físico. Cruzaron el estrecho de Bering, por lo que los aborígenes nuestros también son hijos de esos primeros emigrantes africanos ¡que son los únicos con los cuales coinciden los trazos de sangre de todos los grupos humanos en el mundo! Esto es un hecho científico ampliamente divulgado.

La historia humana cada cierto tiempo y de manera cíclica trae estas cuestiones absurdas quizás para probar nuestra paciencia y hacernos sentir más seguros de nuestras certezas racionales. Claro, requiere de paciencia y de tolerancia máxima pero no deja de ser una alarma ante los nacionalistas cerriles o delirantes, como lo fue aquel cabo austriaco de pelo negro y bigote absurdo –Hitler– que con el cuento de la raza aria superior llevó a millones a la muerte. El absurdo es un disparador de la tilinguería y de los tilingos. Hay que estar atentos a ellos y no subestimarlos. (O)

 

Absurdo
Los seres humanos somos frutos de experiencias migratorias, como se comprobó en estudios científicos. Por ejemplo, muy a pesar de alguna posición crítica y desdeñosa de algunos hacia los negros, todos los seres humanos provenimos de África.
2018-12-14T02:05:53-05:00
El Universo

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