La lírica como política educativa

13 de Diciembre, 2018
13 Dic 2018
13 de Diciembre, 2018 - 00h00
13 Dic 2018

El flamante ministro de Educación, Milton Luna, se ha estrenado con tal envión que permanecer callada resultaría indolente. Para empezar, en una entrevista radial, habló de crear un movimiento nacional pedagógico. ¿Otro movimiento más y uno más de profesores? ¿E impulsado desde el poder tras criticar el verticalismo en la educación?

En cambio, en la televisión pública, el ministro aplaudió el apoyo de Unicef, organización que patrocina a socios del Ministerio de Educación y al Contrato Social por la Educación (CSE), del cual ha sido coordinador nacional por 14 años. Parece que olvidó que su viceministro, Alfredo Astorga, pidió en una publicación del mismo CSE revaluar la participación de socios en el campo educativo porque “origina distorsiones de asistencialismo, dependencias, superposiciones”.

Con igual soltura, Luna afirmó: “Lo que no tenemos es propuestas, nadie tenemos en el país”. Un hallazgo que sorprendería al editor en jefe de International Journal of Qualitative Studies in Education, revista en la cual estoy editando un número especial, o los editores de la serie Routledge, una de las más importantes editoriales en ciencias sociales, para la cual estoy editando un libro sobre educación.

El ministro también mencionó la escuela nueva, un modelo que, en 20 años, no ha producido suficiente literatura científica para decir con determinación “por aquí vamos”. Por eso, hace dos años ofrecí al CSE información sobre investigaciones de escuelas rurales multigrado, uno de mis objetos de estudio, que aquí se desconocen por limitaciones del idioma. Pero solo un grillo hizo eco de mi oferta.

Para alguien que convoca a hablar de pedagogía, el ministro ha tratado poco el tema. Es así como llama a reabrir escuelas rurales con un presupuesto demediado, algo que criticó antes de recibir el cargo. Aunque soy defensora de la escuela rural multigrado, me consta personalmente que la fusión de instituciones fue un proceso complicado y hasta traumático. Entonces, no es momento para volver a un mítico pasado, sino proponer un sistema complementario, de lo cual hay ejemplos alrededor del mundo.

Como profesor de historia, Milton Luna debería saber que uno regresa al pasado para no cometer los mismos errores. En su lugar, le gusta ensalzarlo, como igualmente hizo en relación con un colegio capitalino sobre el cual se difundió un video donde un profesor pega a sus estudiantes. Tal vez por esta malentendida solidaridad con la clase docente no participó en las luchas públicas contra el abuso sexual escolar, al cual tampoco aludió en estas entrevistas.

Pero aquí estamos, escuchando proclamas que esquivan problemas concretos como la ausencia de datos sobre niños con dificultades de aprendizaje; la relación entre fracaso escolar y la violencia intraescolar entre pares y por parte de adultos a estudiantes; los efectos en el desarrollo y aprendizaje de la desnutrición crónica debido a pesticidas e infecciones prevenibles continuadas y continuas.

El ministro de Educación tiene la obligación de apuntar con claridad hacia el locus de la problemática educativa del país y, por tanto, abordar de frente la realidad. Que deje las evocaciones a quienes pueden hacer mejor uso de ellas, los poetas. (O)

La lírica como política educativa
La lírica como política educativa
2018-12-13T00:00:58-05:00
El Universo

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