Ambición de poder

8 de Diciembre, 2018
8 Dic 2018

Pese a haber perdido la consulta sobre la reelección, Evo Morales, quien gobierna a Bolivia desde enero del 2006, inscribió su nombre nuevamente como candidato presidencial, con lo cual espera ser reelecto y gobernar hasta el 2025. Lo habilitó un fallo del Tribunal Constitucional que suspendió las limitaciones constitucionales a la reelección argumentando que estas coartan el “derecho humano” de todo ciudadano a elegir y ser electo.

La oposición critica y protesta por la actuación del mandatario, que contraría lo establecido en la Constitución y la voluntad de la mayoría de los votantes que se manifestaron en referéndum.

La victoria del No a la reelección, en el 2016, tuvo un margen estrecho (51,3% contra 48,7%) que evidencia la polarización de los bolivianos. Morales y García, en ejercicio del poder, enfrentarían a siete binomios. Esa dispersión de opciones electorales de la oposición favorece a Morales, cuyo triunfo, de darse, quedaría validado en las urnas.

La opinión de los actores políticos que actúan de acuerdo con los postulados democráticos tachan el burdo ardid, registrándolo para la historia como otro acto de ambición desmedida por el poder. En la práctica, la sanción moral no alcanza para impedir la imposición de los tramposos. (O)

Ambición de poder
Editoriales
2018-12-08T00:00:53-05:00
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