La dignidad del poder

7 de Diciembre, 2018
7 Dic 2018
7 de Diciembre, 2018 - 00h01
7 Dic 2018

El caso de extorsión que nos ha conmovido, entre otras cosas, demuestra que los sueldos de algunos asesores de asambleístas son más altos que los de los ejecutivos medio-altos del sector privado. Que un asesor se vea obligado a entregar mensualmente $ 1.400 de su sueldo significa que vive con aproximadamente 1.800. La comparación me surge inevitable: cuando quien esto escribe fue ministro de Educación, Cultura y Deportes (tres ministerios de los actuales), mi sueldo de ministro no me alcanzaba para pagar el alquiler del departamento en Quito. Pude ser ministro porque la empresa en que trabajaba me dio licencia con sueldo. Después fui vicepresidente con Sixto Durán-Ballén y, a pesar de que en aquellos días de 1995 los sueldos de los ministros se habían mejorado un poco, el que yo ganaba a duras penas alcanzaba para pagar el hotel en que vivimos con mi esposa. Ahora es diferente. El gran déficit del presupuesto se debe en gran parte a las muy buenas remuneraciones de los empleados públicos y, como son tantos, por allí debe entrar el hacha que haga posible reducir el tamaño de la burocracia.

El vicepresidente le debe el cargo al presidente desde cuando es candidato. Quien arrastra la voluntad popular es el candidato a la primera magistratura. El segundo del binomio cumple su función si no le quita votos y le añade el de su familia y amigos cercanos. (La más notable excepción, en las elecciones de 1968, fue la del maestro Jorge Zavala Baquerizo, que obtuvo más votos que el Dr. Sicouret, compañero de fórmula de Velasco Ibarra. Las dignidades se elegían por separado). Cuando se trata de un vicepresidente elegido por el Parlamento, de la terna que le propone el Ejecutivo, la deuda es más grande por lo cual la lealtad hacia el presidente debe ser la más alta. Cuando se pierde la confianza del mentor y causante del nombramiento, no tiene sentido continuar en el cargo. Por esta razón, la renuncia de la vicepresidenta Vicuña era casi obligada desde que el presidente con gran delicadeza verbal la dejó librada a su suerte.

El nuevo vicepresidente debe ser persona honrada y con gran sentido de cumplimiento del deber. Mejor que sea un experto en finanzas públicas para que pueda complementar las virtudes del presidente. Alguien que le permita enderezar rumbos hacia la economía de libre empresa debidamente controlada para evitar los abusos a los que es proclive. Una persona que permita al gobierno realizar los esfuerzos necesarios para mejorar las cuentas fiscales, la enorme deuda que nos oprime; que ofrezca confianza a los prestamistas internacionales, de manera que reduzcan las usurarias tasas de interés de los préstamos contratados con garantía de nuestro petróleo.

Requerimos que las autoridades gubernamentales nos den ejemplo de civismo y de ética. Que esta no sea una palabra que se vacía de contenido cuando el funcionario actúa deshonestamente. Que no practique el nepotismo. Que su conducta hable por sí sola. Un tercer error del presidente Moreno sería imperdonable. Tiene la obligación de acertar. (O)

La dignidad del poder
La dignidad del poder
2018-12-07T00:01:07-05:00
El Universo

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