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Tiempo, el mejor presente

6 de Diciembre, 2018
6 Dic 2018
6 de Diciembre, 2018 - 00h01
6 Dic 2018

Regalar tiempo es brindar amor. Los minutos no regresan y esos momentos que elegimos compartir con ciertas personas, pudiendo hacer cualquier otra cosa, son demostraciones de amor. Detener el paso para escribir “¿Cómo estás?” y esperar interesados la respuesta, hacer una pausa en el trabajo para almorzar juntos, dejar el auto para caminar tomados de la mano, huir de la cotidianidad para dar abrazos con los ojos cerrados, charlar y reír distendidamente, son las verdaderas e irrefutables manifestaciones de nuestros sentimientos.

Es imperativo recordarlo ahora que empezamos un mes de contrastes. La publicidad vende una idea donde la felicidad está ligada al intercambio de cosas materiales, la religión se esfuerza por rescatar el “espíritu navideño” fundamentándolo en reflexionar sobre el nacimiento del Hijo de Dios, quien trajo el nuevo mandamiento que consiste en amarnos unos a otros, sin embargo, entre villancicos y novenas, los consultorios de psicólogos y psiquiatras se llenan por el aumento de la tasa de depresión en la ciudadanía. Las tarjetas de crédito ofrecen oro y moro, mientras los cobradores están al acecho del décimo. Entonces, ¿hasta qué punto diciembre es realmente un mes de amor y paz?

Vivimos tiempos egoístas donde parece que estamos convencidos de que es necesario comprar cosas como ofrendas de amor, de lo contrario no les quedará claro el afecto a nuestros seres queridos, ya que actualmente la generosidad se mide por el valor comercial del regalo junto a la majestuosidad de su envoltorio, y la gratitud, por la rapidez en subir a redes sociales la felicidad absoluta generada por el regalo recibido, junto a alguna frase motivacional navideña.

Pero temo que estamos cayendo engañados en una trampa publicitaria, porque el único regalo que nuestros seres amados necesitan es tiempo. No sirve de nada todas las horas trabajando para ganar un supersueldo si desconocemos qué quieren de la vida nuestros hijos, a qué le temen, con qué sueñan, a quiénes frecuentan y si nuestro cónyuge es feliz. No valen nada los mil regalos y flores que se entregan un día si pasamos el año entero sin visitar a padres o abuelos que nos acompañaron en nuestra niñez, nos hicieron reír, nos abrazaron cuando lloramos, nos enseñaron a volar y ahora están solos.

No debemos esperar una fecha particular para decir “te amo”, no aguantemos las ganas de enviar un mensaje, así sea solo como pretexto para estar en contacto. El amor es lo único que podemos llevar con nosotros a todas partes. La distancia física es irrelevante cuando nos sentimos amados. En consecuencia, recordemos que para siempre es un día a la vez, y el amor florece, crece y se fortalece, en la cotidianidad desde la sencillez.

Finalmente, dejemos de agobiarnos por temas materiales. Tengamos presente que el dinero va y viene, pero lo único importante es el amor. Como decía Jean Paul Sartre: “No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro”. Así que tratemos en este mes de no quejarnos por aquello que creemos que nos falta y agradecer lo que sí tenemos. Procuremos buscar paz y encontrar tiempo. (O)

Tiempo, el mejor presente
Tiempo, el mejor presente
2018-12-06T00:01:08-05:00
El Universo

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