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¿Esperando la muerte?

25 de Noviembre, 2018 - 00h00
25 Nov 2018 - 00:00
25 de Noviembre, 2018 - 00h00
25 Nov 2018

Cuando Pablo, ecuatoriano, 66 años de edad, jubilado, descubrió sangre en su orina hace dos meses, solicitó inmediatamente atención médica en un dispensario del IESS y empezó un proceso de alternancia entre atenciones y esperas. Esperar hasta su consulta con el galeno que lo atendió inicialmente; esperar el turno para hacerse los primeros exámenes; esperar hasta que el médico los vea y solicite exámenes de imagen; esperar hasta que el profesional vea las imágenes y determine que necesita un especialista; esperar hasta la consulta con el especialista, quien hizo una primera intervención para tomar una muestra de lesiones sospechosas en la vejiga y solicitó nuevas imágenes; esperar el resultado del histopatológico que reveló células malignas y el de imagen que mostró unas masas en un riñón; esperar nueva consulta con el especialista, pero como ellos son pocos y los pacientes son muchos, no hay turnos y recién lo verá en dos meses, a mediados de enero de 2019. Esperar…

Mientras tanto, Pablo solicitó una segunda opinión al Dr. Google y a la Dra. Wikipedia, quienes le indicaron que esas masas que se observan en su vejiga y en uno de sus riñones, más el cuadro clínico acompañante (sangrado en la orina, cansancio y pequeña pérdida de peso) sugieren diferentes enfermedades, incluyendo un cáncer. Como Pablo no tiene un seguro médico privado, él deberá esperar más de cuatro meses, desde que orinó sangre por primera vez, hasta conocer la gravedad de su enfermedad y las alternativas terapéuticas. Gracias al internet que es fuente de información y desinformación médica, Pablo sabe que hay tumores de diferente nivel de agresividad, que pueden dar metástasis, y cuyo pronóstico depende de la rapidez con la que se tomen decisiones y se instauren los respectivos tratamientos. Él no sabe exactamente qué tan grave es su cuadro, y ahora Pablo se pregunta si deberá sentarse a esperar pacientemente por la nueva consulta con el especialista, o procurarse un tratamiento privado vendiendo su automóvil, o asumir que quizás va a morir por un proceso neoplásico silenciosamente agresivo.

Durante décadas, los servicios médicos y hospitalarios del IESS gozaron de prestigio por la calidad de sus profesionales que fueron maestros de varias generaciones de médicos, por la excelente y oportuna atención que brindaron a miles (o millones) de ecuatorianos, por la eficiencia de su personal, y por la actualización de sus instalaciones y servicios. Pero en los últimos años, el sistema parece agotado, sobresaturado y desbordado. Los contratos con clínicas privadas no siempre funcionan como deberían: son parches para tapar lo inocultable. Es el momento de darle un giro radical a la estructura y a la organización de los servicios médicos y a la atención de salud en el IESS y a nivel estatal, que vaya más allá de la inauguración de edificios nuevos desprovistos de suficientes equipos y personal especializado. También es hora de reivindicar el valor y la importancia que pueden tener los seguros privados de salud y las instituciones particulares en un Estado comatoso con un IESS saqueado por el gobierno anterior. Es hora de curarse en lugar de sentarse a esperar la muerte. ¿Qué dice la ministra de Salud? ¿Por qué no aparece últimamente? (O)

¿Esperando la muerte?
2018-11-25T00:00:42-05:00
El Universo

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