Tranquilizadoras afirmaciones

18 de Noviembre, 2018 - 00h00
18 Nov 2018 - 00:00
18 de Noviembre, 2018 - 00h00
18 Nov 2018

Los protagonistas del comercio alimentario están siempre atentos del parecer de las autoridades de control europeo, respecto de los residuos de pesticidas y otras sustancias nocivas que podrían estar presentes en los alimentos que ingresan y circulan en el apetecido mercado de la Unión Europea, integrado por 28 estados y 512 millones de personas, siempre exigentes en el respeto a las normas de inocuidad, razón para realizar periódicas encuestas denominadas “Eurobarómetros”, que miden el pálpito poblacional, cuya más reciente sobre el tema descubre como máxima preocupación la existencia de trazas de agroquímicos en la sustancias alimenticias.

Sin embargo de ese pronunciamiento, el director ejecutivo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, sigla inglesa), el austriaco Dr. Bernhard Url, en declaraciones al periódico español El País, aseveró que tal impresión no se sustenta en aspectos científicos, pues la rígida verificación de residuos tóxicos a la entrada de alimentos que realiza esa entidad ha determinado que el 97% de ellos está por debajo del umbral permitido y un significativo 50% ni siquiera contiene vestigios peligrosos, mientras apenas el 2,4% está por encima de los límites, comportamiento calificado por ese alto funcionario independiente como muy bueno. Le inquieta, en cambio, el impacto que pudiese tener la combinación de pesticidas aplicada a los cultivos, aún en estudios.

Esta expresión pública, realizada con motivo de la última visita del director de EFSA a la ministra española de Sanidad, sustentada en estadísticas reales, concluyó que los mayores peligros para los habitantes de la Unión Europea son “las intoxicaciones alimentarias, bacterianas y virales”, que por miles ocurren cada año, prevenibles y evitables con más higiene y control. En consecuencia, el pavor a los residuos de pesticidas y fertilizantes es, para ese prominente ejecutivo y científico internacional, un temor infundado, pues el consumo de alimentos en todo el territorio comunitario, que pudiese estar afectado por residuos de químicos, no representa un riesgo real, como lo demuestran evidencias científicas ampliamente difundidas.

Su declaración a la prensa incluyó que “no hay diferencias entre los alimentos orgánicos frente a los convencionales”, siempre en términos de seguridad y el contenido de nutrientes, destacando, eso sí, que la agricultura orgánica tiene claras ventajas directamente relacionadas con la sostenibilidad, es decir, con la permanencia de la actividad en el tiempo, siendo además muy decisiva en función de la calidad, aun cuando son bienes más caros, por lo que prevé habrá un crecimiento significativo en la agricultura sin pesticidas, pero que no llegará a reemplazar totalmente a la convencional.

Finalmente, al ser inquirido sobre los alimentos de origen transgénico, no definió una clara postura, subrayando que es preferible dedicar esfuerzos hacia el adecuado aprovechamiento de los desperdicios (30% en Europa), hecho calificado como un escándalo ético, cuyo volumen bien podría mitigar el hambre de 800 millones de personas del planeta que van al descanso sin antes haber cenado.

Estamos seguros de que las aseveraciones comentadas generarán discrepancias de toda índole, pero formalmente deja tranquilo al Ecuador, que puede vanagloriarse de la calidad e inocuidad de los productos agroalimentarios que exporta y engalanan las perchas en los más variados supermercados del mundo. (O)

Tranquilizadoras afirmaciones
Estamos seguros de que las aseveraciones comentadas generarán discrepancias de toda índole, pero formalmente deja tranquilo al Ecuador, que puede vanagloriarse de la calidad e inocuidad de los productos agroalimentarios que exporta y engalanan las perchas en los más variados supermercados del mundo.
2018-11-18T00:00:30-05:00
El Universo

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