Machala-Guayaquil y sangreversa

6 de Noviembre, 2018
6 Nov 2018
6 de Noviembre, 2018 - 00h00
6 Nov 2018

Desde muchacho realicé infinitas veces el recorrido Machala-Guayaquil y viceversa. Me sentaba junto a la ventana del bus desde donde contaba las cabezas de ganado que pastaban en ambos lados del camino. Paisaje complementado con extensas plantaciones y caseríos en ciertos intervalos de un viaje lleno de baches, asaltantes contumaces, hábiles vendedores y dosis de adrenalina anudando las gargantas tras cada acción temeraria del conductor. Los reiterados traspasos de carril y esos bólidos livianos y pesados esquivados a escasos metros, aún hielan la sangre y desafían una suerte a veces esquiva y con desenlace fatal, frente a la “sordera” crónica de autoridades ante el clamor popular exigiendo la ampliación de la peligrosa vía.

No se trata de un camino menor, sino la conexión de dos capitales provinciales de gran actividad agrícola, industrial, comercial, minera, turística; el enlace de los dos puertos más importantes del país dinámicos en exportación e importación, con gran flujo de transporte agropecuario, minero, acuícola, tanqueros de combustibles, tráileres con maquinarias, vehículos familiares, de pasajeros, entre otros medios que transitan por la poco funcional calzada convertida en corredor peligroso, en especial el tramo La Iberia-Naranjal. Esta carretera ha sido protagonista de creciente actividad comercial, onerosas ganancias empresariales, múltiples divisas para el erario nacional y del progreso en ambos destinos, principalmente la última década de bonanza económica. Sin embargo, sus dos mezquinos carriles han dejado una larga estela de dolor y sangre sobre el asfalto.

Se renovaron flotas vehiculares. Se capacitó a choferes, aunque la imprudencia al volante sigue siendo causa principal de accidentes viales en el país, según la Agencia Nacional de Tránsito. Se implementaron nuevos procedimientos portuarios de carga y descarga, pero la principal arteria que moviliza este tráfico interprovincial mantiene condiciones obsoletas. ¿Por qué no se la ha acondicionado según requerimientos operativos y modernos estándares de seguridad como en otras localidades?, ¿será desdén político lo que frena su implementación?, ¿qué hicieron durante tanto tiempo prefecturas, ministerios, asambleístas y la empresa privada por apurar la construcción de esta obra?, ¿faltará fuerza organizativa de la sociedad civil para empoderar esta demanda?

Quizá algunos la consideren inoportuna por la situación del país, pero ya no puede postergarse más su ejecución. La seguridad ciudadana es prioridad del Estado. Dos carriles adicionales resultan fundamentales porque reducirían los accidentes, además generarían mayor desarrollo. Un petróleo en alza y el Gobierno ofreciendo proyectos en otros lugares esperanza la materialización de este anhelo. Ojalá que las conversaciones realizadas hace poco entre dos asambleístas orenses, el ministro de Obras Públicas, alcaldes y dirigentes del transporte provincial para concretar la ampliación de esta autopista no constituyan nuevas estrategias demagógicas. Los tiempos preelectorales despiertan mucha suspicacia en un pueblo cansado de vanas promesas y que no tolera más engaños.

Hace poco recorrí aquella ruta por enésima vez. Al partir me persigné encomendando a Dios el buen juicio del chofer. Recliné mi asiento del lado habitual. Al otro extremo, un niño miraba por su ventana. También contaba cabezas de ganado y comprimía sus dientes en cada brusca maniobra de adelantamiento. (O)

Machala-Guayaquil y sangreversa
Desde muchacho realicé infinitas veces el recorrido Machala-Guayaquil y viceversa.
2018-11-06T00:00:39-05:00
El Universo

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