Insólita pretensión de supermercado bananero

28 de Octubre, 2018
28 Oct 2018
28 de Octubre, 2018 - 00h00
28 Oct 2018

Informativos especializados han dado cuenta de la decisión de la cadena europea de supermercados Aldi de reducir, por sí y ante sí, un dólar la caja de banano que compre a partir del 2019, con el pretexto que las plantaciones reciben tratamientos fitosanitarios que no se ajustan a las normas de protección a los trabajadores y habitantes de las cercanías de los cultivos que reciben aplicaciones aéreas con pesticidas. La intención de esta nota no es cuestionar la argucia de la arrogante empresa, pues ella se desvanece a la luz de las estrictas regulaciones que el Estado ha impuesto para proteger a los trabajadores, su seguridad social y el avance tecnológico de las aeronaves que ejecutan atomizaciones, con tal precisión que evitan daños a los pobladores y fuentes de agua.

Condenamos sí, con toda frontalidad, la pretensión de la aludida comercializadora alemana de imponer a una nación soberana como el Ecuador, el precio para un producto cultivado con sacrificado esmero por miles de productores, que al unísono reclaman más bien un mejor pago para la fruta más barata del planeta, cuyos costos agrícolas son cada día mayores, precisamente para cumplir severos criterios de certificación de calidad, que esos supermercados exigen. Lo peor es que la absurda rebaja no beneficiará al consumidor, que seguirá pagando lo mismo o más, servirá para acrecentar las jugosas utilidades de esas poderosas corporaciones que controlan el negocio bananero, empujando a los agricultores al despeñadero de la extinción.

Esta irracional decisión, adoptada al viejo estilo impuesto a las antiguas Banana Republics, que estimábamos sepultado, es una clara violación a los códigos de conducta empresarial y regulaciones que proclama la Unión Europea en defensa de los agricultores, censurando la imposición de prácticas comerciales desleales, como esta inconsecuente “baja de precios” a los productos del campo, que la Comisión Europea ha asumido como fundamento para la promulgación de la directiva COM-2018-173 DG, del 12 de abril pasado, verdadera y tajante expresión de protección a los proveedores, que engloba a todo empresario agropecuario que venda alimentos en el territorio comunitario, independiente del lugar de su establecimiento, incluyendo, por consecuencia, a los exportadores y agricultores ecuatorianos.

Consistentes estudios (Cirad, Foro Mundial del Banano, 2017) han demostrado que estas abusivas corporaciones son las mayores usufructuarias del suministro bananero, a tal punto que de 27.2 euros por la caja de fruta (Datos del 2015), se marginan 9.1, quedando solamente para los productores y trabajadores 5.9 euros, que demuestra lo inicuo de su cadena de valor, donde el eslabón más débil, el agricultor, es el que sufre las terribles consecuencias de una actividad tremendamente injusta, afectando además los ingresos nacionales y el empleo.

Es una gran ocasión para que los gremios de productores y agroexportadores de Latinoamérica conformen un frente común y convoquen a sus clientes a negociar mejores condiciones, hasta alcanzar precios más justos que garanticen la imprescindible sostenibilidad de la producción y exportación bananeras, que conllevan alto riesgo e inseguridad. Bien podría ser el Estado ecuatoriano el gran promotor de esta acción liberadora, cuyo éxito dependerá de la fortaleza que imprima la pujante empresa privada nacional. (O)

Insólita pretensión de supermercado bananero
Informativos especializados han dado cuenta de la decisión de la cadena europea de supermercados Aldi de reducir, por sí y ante sí, un dólar la caja de banano que compre a partir del 2019.
2019-02-07T17:05:17-05:00
El Universo

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