Sentimientos encontrados

22 de Octubre, 2018
22 Oct 2018
22 de Octubre, 2018 - 00h00
22 Oct 2018

Es el sentir de tantos ecuatorianos. Por un lado, se reconoce el esfuerzo de devolver al país la institucionalidad, el respeto a sus libertades y garantías ciudadanas. Pero del otro, hay la sensación de que el Gobierno es incapaz de resolver la crisis económica.

Tal lectura se desprende de las encuestas en las que el Gobierno sigue decayendo, lenta y sostenidamente, en la opinión pública. La situación económica al igual que la falta de empleo, ambos indicadores relacionados, son, por lejos, las mayores preocupaciones.

Han transcurrido 16 meses de administración, esto es, el primer tercio del periodo presidencial, y la percepción es que la reactivación productiva sigue en compás de espera, y, más aún, en duda, ante tendencias desfavorables en el crecimiento del crédito y el consumo.

El factor confianza está en una suerte de trance por el incumplimiento de lo que fuera la principal promesa de cambio: la adopción de un nuevo modelo de desarrollo que aún sigue en proceso de construcción.

Entre tanto, el país es visto como una nave en calma chicha donde el velamen se arruga, a la espera impaciente del viento que permita retomar el rumbo. Los más pesimistas especulan que está haciendo agua y que las bombas de achique no podrán impedir su lento hundimiento.

Sobre todo, el correísmo que se encargó en su momento de lastrarlo con un endeudamiento descomunal, cuya factura tiene que ser asumida por el programa de ajuste fiscal que todavía tiene problemas de credibilidad, que podría superarse con la presentación de la Proforma Presupuestaria de 2019.

La desaceleración de la economía es un hecho. El reciente cambio a la baja de las previsiones de crecimiento anual, de 2,2 a apenas 1 por ciento, así lo confirma. Pero anticipar que la recesión resulta inevitable es todavía prematuro.

Al Gobierno le corresponde reaccionar ante las contingencias adversas, mejorando la previsión de los acontecimientos futuros.

La principal duda es la capacidad de financiamiento del sector público en el mediano plazo para alcanzar la meta de equilibrio fiscal en 2021. La dificultad de acceder a los mercados de capitales por parte de los países en desarrollo cada vez acerca más al Ecuador a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, FMI.

El factor ideológico no debería ser un impedimento, aunque el Gobierno se empeña en evitar una expectativa que sea propicia.

De cualquier modo, el concepto de “progresismo” sigue en proceso de revisión.

La manifiesta empatía del presidente Moreno y el alcalde Nebot, durante la reciente ceremonia del 9 de octubre, reformula los paradigmas ideológicos de izquierda y derecha en un mundo cambiante, donde la política tiene que estar destinada a servir al pueblo y no a unos pocos impostores que dicen representarlo.

En verdad Ecuador ha sido un país que históricamente ha rendido culto a las ideologías, a pesar de lo sucedido durante 40 años de velasquismo que las utilizó y a la vez despreció.

La coincidencia de ambos líderes es algo positivo para la estabilidad democrática del país, durante la ardua transición en lo político y económico, que intenta dejar atrás una década de imperdonable engaño y corrupción.

“Hubo sinvergüenzas que prostituyeron términos revolución, izquierda”, reconoció Lenín. “Existen condiciones adversas que hay que revertirlas y rápido”, agregó Jaime.

Una coincidencia de objetivos en la que cabe alinearse al margen de cualquier otra preferencia política. Se trata de sumar voluntades en un país que busca una nueva realidad que no la encuentra aún. (O)

Sentimientos encontrados
Es el sentir de tantos ecuatorianos. Por un lado, se reconoce el esfuerzo de devolver al país la institucionalidad, el respeto a sus libertades y garantías ciudadanas.
2018-10-22T00:00:41-05:00
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