La empresa, la sociedad y el Estado

22 de Octubre, 2018
22 Oct 2018

Propiciar corporaciones incluyentes

Si la familia es la célula social fundamental y primigenia del colectivo humano en todos los tiempos, la empresa se ha convertido en la célula económica que canaliza la dinámica social e impulsa su bienestar y progreso. Igual que los miembros de una familia aúnan sus esfuerzos en una misma dirección y propósito, de cara a su prosperidad y felicidad, ese es el rol que le corresponde también a todos los miembros que hacen la empresa en su dinámica diaria.

Hasta ahí el deber ser, pero la realidad es distinta. Aún persisten viejas taras y actitudes que enfrentan dialécticamente y sin mucha reflexión y abundante dogmatismo al rol que tienen dos importantes actores al interior de la empresa: los inversionistas y los trabajadores. Polarización que se proyecta también a toda la sociedad, generando innecesarios paradigmas fundamentalistas que mitifican sea al rol del capital, los unos, y del trabajo, los otros, como si cada cual fuera el único y más importante factor responsable de la generación de riqueza en la sociedad. Frente a tal actitud sectaria, en este momento de la historia es indispensable tomar conciencia a todo nivel de que la generación de riqueza y bienestar en las sociedades es una tarea y responsabilidad múltiple que corresponde a este nuevo concepto de empresa, concebida como la estructura que favorece la armónica, positiva y no excluyente participación conjunta e indisoluble de al menos cinco factores de la producción (y no solo tres), que son: capital, trabajo, tecnología, conocimiento y gerencia; sin que ninguno de ellos sea mejor que el otro, pues todos son igualmente indispensables a un propósito superior de la sociedad. La empresa, por tanto, debe ser un maravilloso engranaje que funcione con armonía y mucho respeto a todos estos factores, proponiendo objetivos, metas y estrategias que procuren su estabilidad y desarrollo a través del tiempo, como base sólida para el buen vivir y el buen ser de todos.

Para estimular y promover el desarrollo empresarial en los términos señalados, al Estado le corresponde una delicada tarea de generación de escenarios de estabilidad, confianza, transparencia y acompañamiento positivo a través del tiempo en materia jurídica, económica, social, política, laboral y ambiental; en un marco de respeto, identidad, autoestima y equilibrio. La sociedad, por su lado, debe apoyar a la empresa que recoja esos principios y paradigmas en su colectivo, y también propiciar su sentido de pertenencia positiva a este tipo de corporaciones incluyentes que van a proyectarnos a mejores niveles de bienestar y realización personal y social.(O)

Fabián Albuja Chaves,
Quito

La empresa, la sociedad y el Estado
Cartas al Director
2018-10-22T00:00:41-05:00
Si la familia es la célula social fundamental y primigenia del colectivo humano en todos los tiempos, la empresa se ha convertido en la célula económica que canaliza la dinámica social e impulsa su bienestar y progreso.
El Universo