Galladas de barrios

11 de Octubre, 2018
11 Oct 2018

Las galladas de barrios guayaquileños eran conjuntos de muchachos de los barrios de antaño, jugábamos fútbol en las ligas de novatos, participábamos en los torneos de box de los guantes de oro, organizábamos campeonatos de indorfútbol, concurríamos a los estrenos cinematográficos, a los sonados bailes estudiantiles de los colegios fiscales; nos defendíamos de malcriados o delincuentes a trompón limpio, nada de cuchillos ni revólveres; las pandillas juveniles, los robos y las escopetas recortadas vinieron después.

En cada barrio había una gallada que paraba en la esquina, hacía respetar a las muchachas y sus familias, el territorio era sagrado e inmortal. Existían peleadores en orden del uno al diez, el número uno era quien sacaba la cara por los demás; era todo un arte aprender a defenderse; conocí barrios bravos como el de Alcedo y Santa Elena, avenida del Ejército y Portete, el parque de La Madre, Boyacá y 9 de Octubre donde Elmo Cura Suárez se hacía respetar.

Las muchachas no formaron galladas, como ahora las pandilleras juveniles, porque eran más tranquilas; los padres no las dejaban fácilmente salir de las casas. Los enamorados saludaban a sus enamoradas desde las esquinas o se acercaban a las ventanas para conversar. Las mujeres concurrían a los bailes estudiantiles acompañadas de los hermanos; las menores de 18 años eran muy respetadas por sus enamorados, pues si tenían relaciones sexuales con ellas eran obligados a casarse o ir a la cárcel.

Son recuerdos del tiempo viejo de Guayaquil.

César Burgos Flor, licenciado en Ciencias de la Educación y en Comunicación, Guayaquil (O)

Galladas de barrios
Cartas al Director
2018-10-11T10:31:13-05:00
Las galladas de barrios guayaquileños eran conjuntos de muchachos de los barrios de antaño, jugábamos fútbol en las ligas de novatos, participábamos en los torneos de box de los guantes de oro, organizábamos campeonatos de indorfútbol.
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