¿Civismo vegetativo?

26 de Septiembre, 2018
26 Sep 2018
26 de Septiembre, 2018 - 00h00
26 Sep 2018

Hay quienes creen que el civismo es un sentimiento que pasa aletargado en nuestro espíritu y esporádicamente se estimula y parece revivir, con cierta intensidad, para luego volver a una especie de vida vegetativa, aquella etapa que en lenguaje coloquial solemos comprender que seguimos existiendo pero no nos expresamos ni actuamos: somos ajenos al mundo y a sus circunstancias.

A veces ni siquiera observamos lo que pasa a nuestro alrededor, menos aún somos críticos o buscadores de soluciones a los problemas personales, familiares o comunitarios.

¿Será cierto que gran parte de nuestra población padece de civismo vegetativo? ¿Afirmarlo constituye una equivocación?

Si observamos bien, a nuestro alrededor, cerca o más lejos: ¿las personas con las que tratamos están preocupadas e interesadas en conocer a quienes serán candidatos para terciar en las próximas elecciones de autoridades seccionales: prefectos, alcaldes y concejales, que se realizarán el próximo año 2019?

¿Están preocupadas y desean conocer, cuanto antes, los programas de trabajo y realizaciones, debidamente financiados que ofrecen cumplir?

¿Analizan si la organización de los partidos y movimientos políticos ya tienen estructurados y saben cómo financiarán sus programas de trabajo y obras que requieren sus comunidades urbanas y rurales?

¿Habrá quienes ofrezcan analizar, fiscalizar, reestructurar o rehacer lo realizado por las administraciones que concluyen sus labores?

¿Dirán cuándo, cómo y con quién?

¿Incorporarán en esas tareas a la ciudadanía, sin distingos de filiaciones políticas o solamente a quienes militan en determinados partidos o movimientos políticos autorizados, para esas investigaciones?

En fin: ¿quiénes serían los invitados a ese control ciudadano y por qué?

¿Acaso los amigos de la propia organización política o profesionales y técnicos de acreditada honorabilidad?

¿Qué es lo que se debe privilegiar al controlar? ¿Conocer la verdad a toda costa? ¿Qué se declare benditos a los administradores salientes, a cualquier precio?

Los electores deberíamos decidir.

Esa es la virtud de las consultas populares: permitir que la ciudadanía tenga un vehículo de expresión, libre y accesible, siempre que los escrutinios y resultados no estén amañados, para que la voluntad ciudadana prevalezca, luego de un serio periodo de información cabal, debate y selección, manifestada en una libre expresión en las urnas que nunca deben ser profanadas.

Mientras algunos pensamos y nos preocupan estos temas, como usted y como yo, hay quienes prefieren “que la vida siga igual”.

Por eso, desde la ciudadanía, debemos destacar y hacer conciencia de una urgente necesidad: el civismo debe impulsarnos a interesarnos, en grupo o en soledad, por lo que ocurre en la administración pública, nacional y seccional.

Para mí, las reuniones de la célula cívica, a la que concurro semanalmente, se han convertido en una escuela gratuita de aprendizaje, a partir de enseñanzas y ejemplos de vida, que enaltecen y estimulan a preocuparnos por los problemas comunes de convivencia ciudadana y especialmente frente a las actuaciones de las autoridades, así como de sus soluciones y posibilidades de ponerlas en práctica.

¿Se puede evitar y combatir el civismo vegetativo? ¿Cómo? ¿Sería tan amable en darme su opinión? (O)

¿Civismo vegetativo?
Hay quienes creen que el civismo es un sentimiento que pasa aletargado en nuestro espíritu y esporádicamente se estimula y parece revivir, con cierta intensidad, para luego volver a una especie de vida vegetativa, aquella etapa que en lenguaje coloquial solemos comprender que seguimos existiendo pero no nos expresamos ni actuamos: somos ajenos al mundo y a sus circunstancias.
2018-09-26T00:00:42-05:00
El Universo

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