Diezmos y majadas

24 de Septiembre, 2018
24 Sep 2018
24 de Septiembre, 2018 - 00h00
24 Sep 2018

El correísmo ha dejado montones de majadas. Tal parece, una interminable cagarruta a campo traviesa, seguida por una cuadrilla de esbirros que se encargó de tapar la porquería. Como dijo Freud, es fácil cometer el crimen, pero muy difícil borrar su huella.

En la Asamblea se ha desatado el escándalo de los “diezmos”. Entre una veintena de sospechosos está su inefable extitular que instaba a la coprofagia de los ricos, que, por acción u omisión, permitió que prospere esta modalidad de descuentos en salarios de asesores y empleados parlamentarios, que, por lo demás, ha sido un secreto a voces.

De la investigación se irá descubriendo que el sistema era extensivo, involucrando además a otras instituciones y empresas del Estado donde el dueño de la “cuota política”, eventualmente, se beneficiaba de la venta del cargo y/o del cobro de un porcentaje mensual de la remuneración del recomendado.

En redes sociales ha venido circulando un informe de Contraloría respecto a una asambleísta que habría cobrado tal gravamen a 101 funcionarios en siete entidades públicas, a saber: Asamblea, Secretaría Nacional de Gestión Pública, CNEL, ministerios de Salud y Electrificación, IESS y BanEcuador.

Lo sucedido valida, más aún, que la Fiscalía haya procedido a abrir una investigación previa por el delito de delincuencia organizada que ha promovido el dirigente político César Montúfar.

Sin duda, hubo una estrategia maquiavélica para el control de los negocios del Estado y la contratación pública, con fines de enriquecimiento ilícito. El debilitamiento sistemático de los organismos de control, la aplicación abusiva del régimen especial y del giro específico del negocio facilitaron la adjudicación a dedo de obras con sobreprecio y de mala calidad.

Toca retomar la pista dejada por la lista de Odebrecht. El único pez gordo que ha caído es el exvicepresidente Jorge Glas. El resto sigue campante. No ha habido un verdadero empeño por seguir la ruta del dinero de las coimas. De no mediar un juicio por divorcio en los Estados Unidos, el caso bien pudo caer en el olvido.

Indispensable pesquisar la actuación de personajes como el exfiscal Galo Chiriboga y el ex secretario jurídico de la presidencia Alexis Mera, este último acusado de haber recibido 4,5 millones de dólares de la transnacional, que acudían diligentes a investigar, supuestamente, en Brasil. Siempre resultó obvio que su empeño era tapar el escándalo, dándole largas.

A fin de avalar la demanda de transparencia y sanción a los culpables, el presidente Lenín Moreno envió su propia Ley Orgánica Anticorrupción y Protección del Denunciante, luego de vetar la remitida por la Asamblea que perseguía igual finalidad. Favorece la delación y la recompensa de quienes faciliten información sobre los delitos cometidos, e incluye el concepto de repetición, obligando a servidores públicos a responder con sus bienes patrimoniales ante dolo o culpa grave, en sentencias de organismos internacionales que afecten pecuniariamente al Estado.

Muy oportuno ante el fiasco que ha significado la condena en contra del país, por la Corte de Arbitraje de La Haya, en el caso Chevron. La sentencia amañada por la justicia correísta que pretendía una indemnización por daño ambiental por 9.500 millones de dólares, ahora revierte por una cuantía indeterminada que compromete al erario nacional. Nada más justo que los irresponsables que pretendieron capitalizar políticamente esta causa, que terminó transfigurada por protervos intereses, respondan por la consecuencia de sus actos.

Otra parodia más de quienes fingen la virtud pública para encubrir los vicios privados. (O)

Diezmos y majadas
El correísmo ha dejado montones de majadas. Tal parece, una interminable cagarruta a campo traviesa, seguida por una cuadrilla de esbirros que se encargó de tapar la porquería.
2018-09-24T00:00:44-05:00
El Universo

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