Oportunidades

21 de Septiembre, 2018
21 Sep 2018
21 de Septiembre, 2018 - 00h00
21 Sep 2018

Hemos llegado al fin de un nuevo ciclo de la historia y como siempre los latinoamericanos, con algunas excepciones, hemos perdido oportunidades de mejorar las condiciones de vida de nuestros pueblos. La abierta confrontación comercial entre EE.UU. y China, el deseo irrefrenable de levantar muros y no construir puentes, la fractura de los bloques comerciales, la abierta crítica a la globalización y sus efectos negativos, sumados al retorno de un nacionalismo cerril son muestras más que claras de que vamos camino en menos de una generación al fin de un proceso que generó sobradas expectativas. Hoy con el fin de los buenos precios de las materias primas y las claras muestras de corrupción y juzgamiento de los gobiernos que administraron este inédito momento, claramente vemos que las oportunidades han vuelto a pasar de largo.

Los números de las personas que supuestamente abandonaron la condición de pobreza para sumarse a una supuesta “clase media” con 200 dólares mensuales como en Brasil han retornado a la realidad. La misma que observa que la baja inversión en materia educativa, la escasa fortaleza institucional y el deseo incontrolable de mantenerse en el poder a cualquier costa solo exhiben la borra de un tiempo perdido en nuestra historia. Mientras se cocían los discursos a favor del pueblo con políticas asistencialistas que no eran sostenibles en el tiempo, también se preparaba lo que hoy es una muestra lacerante del fracaso con los miles de desplazados venezolanos o las villas miserias o favelas crecientes de Buenos Aires, Sao Paulo o Río de Janeiro o cualquier otra urbe. Se mintió de manera descarada ante una realidad que no pretendía ser alterada sino solo maquillada a los efectos de aprovechar el boom de los commodities para sostenerse en el poder.

Los mercaderes del poder han sido muy efectivos, por eso exhiben de manera impúdica su botín depositado en bancos internacionales o recreados en pantagruélicas comilonas en Turquía, como la del impresentable Maduro. La democracia política, cautiva del poder, sometió a los disidentes a los peores castigos. Persecución y cárcel, proscripciones o censuras hicieron parte de un menú que se reprodujo por igual en varios países de nuestra América. En algunos lo hicieron con menor intensidad que en otros, pero en la mayoría de los casos es posible observar que hemos vuelto a hablar de lo mismo: cerrar fronteras, invadir países, acabar con la mascarada democrática e incluso establecer gobiernos por el camino del golpe de Estado. Es una pena no haber aprovechado el mejor momento de la economía en mucho tiempo para consolidar todo lo opuesto y colocar a nuestros países en un sendero de desarrollo que vuelva la vida más previsible y optimista.

Gobiernos irresponsables, autoritarios y refractarios a la crítica han desperdiciado la democracia exhibiéndola en los tribunales en sus rostros más degradados y viles. Habrá que hacer un gran esfuerzo para volver a tener oportunidades como las que tuvimos para levantar el ánimo de nuestros pueblos sumidos hoy en la confusión, el desencanto y la fuga. Hemos vuelto a perder el paso de la historia una vez más. (O)

Oportunidades
Hemos llegado al fin de un nuevo ciclo de la historia y como siempre los latinoamericanos, con algunas excepciones, hemos perdido oportunidades de mejorar las condiciones de vida de nuestros pueblos.
2018-09-21T00:00:29-05:00
El Universo

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