¡El avión! ¡El avión!

12 de Septiembre, 2018
12 Sep 2018
12 de Septiembre, 2018 - 00h00
12 Sep 2018

Al presenciar esta disputa o competencia entre funcionarios del más alto nivel por asumir el control de los vuelos de reconocimiento del avión estadounidense el Orion P3, varias personas han recordado una serie televisiva, de hace algunas décadas, llamada La Isla de la Fantasía, a la que llega de cuando en cuando un avión con turistas, que son la vida del hotel local, y el ayudante del propietario, alborozado, grita, en cada ocasión, “¡El avión, el avión!”. Qué triste espectáculo, el avión de reconocimiento permaneció en la pista del aeropuerto de Guayaquil desde las nueve de la mañana hasta la tarde en que despegó sin funcionarios ecuatorianos, por tanto, también, sin la ministra que había anunciado que estaría en el vuelo inaugural, y afirmaba que la misión del avión debía ser coordinada por la Policía. Esas cosas debieron ser resueltas con anterioridad. La ministra del Interior indicó que “faltaban algunos ajustes y temas de coordinaciones con el Ministerio de Defensa”. Es público que fue el ministro de Defensa quien acordó esta cooperación con el comandante del Comando Sur de Estados Unidos, en Miami, cooperación que, por tratarse de vuelos de reconocimiento marítimo y aéreo, relacionados con la soberanía nacional, le correspondía a las Fuerzas Armadas, a la Marina y Aviación.

Superada esta descoordinación gubernamental, hay que tomar las lecciones del pasado para no cometer los mismos errores que en la Base de Manta. Allí, los norteamericanos contrataron inclusive a una compañía privada, la Dyncorp, que realizaba para ellos, simultáneamente, fumigaciones en Colombia, dentro del Plan Colombia, como lo denunció el autor de esta columna.

El Ministerio de Defensa manifiesta que están ultimando los detalles de esta cooperación. El país necesita conocer el contenido de los acuerdos que se alcancen.

La cooperación con Colombia y Estados Unidos excluye de hecho todo apoyo a las dictaduras sangrientas de Venezuela y Nicaragua, con las que éticamente no podemos comulgar.

Los hechos ocurridos en los últimos meses en San Lorenzo y Mataje han presentado la verdad desnuda de que esa zona fronteriza está dominada por los narcotraficantes internacionales y guerrilleros disidentes y que la presencia de la administración ecuatoriana es muy reducida. Yo conocí la zona de San Lorenzo hace muchos años, como cadete del Colegio Militar Eloy Alfaro, en operaciones de selva, y era evidente que allá no solo no llegaban suficientemente los servicios de educación, salud, etc., sino que era mayor la influencia colombiana a través del comercio y de sus radios, más potentes que las ecuatorianas. El rescatar esa zona requiere de fuerte presencia ecuatoriana; el combatir a los carteles internacionales de la droga precisa de la cooperación con Colombia y Estados Unidos que son los países que los combaten. Por tanto, son necesarias acciones como esta, de los vuelos de reconocimiento. Afortunadamente ha declarado el ministro de Defensa que no hace falta una base militar en nuestro territorio; lo propio declaró un funcionario del Departamento de Estado norteamericano. Anteriormente, la Base de Manta nos comprometía con el Plan Colombia, y al no ser neutrales podíamos sufrir represalias terroristas de las FARC y el ELN.

El Ministerio de Defensa manifiesta que están ultimando los detalles de esta cooperación. El país necesita conocer el contenido de los acuerdos que se alcancen.

La cooperación con Colombia y Estados Unidos excluye de hecho todo apoyo a las dictaduras sangrientas de Venezuela y Nicaragua, con las que éticamente no podemos comulgar.(O)

¡El avión! ¡El avión!
Al presenciar esta disputa o competencia entre funcionarios del más alto nivel por asumir el control de los vuelos de reconocimiento del avión estadounidense el Orion P3
2018-09-12T00:00:31-05:00
El Universo

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