Realmente, un buen sabor

11 de Septiembre, 2018
11 Sep 2018
11 de Septiembre, 2018 - 00h00
11 Sep 2018

Los niños nos tratan de tú. Se dirigen a uno con total desparpajo, dicen lo que sienten y lo que piensan. Mis hijas fueron así, Carito, invitada a comer a donde una amiga, para animarla a probar el aguado de gallina que su madre había preparado y la niña no quería ni ver, le dijo: “Prueba, parece comida de perro, pero está rico”. A María Paz, en más de una casa ajena le oí rechazar lo que le brindaron diciendo: “No, muchas gracias, no tiene buena cara”.

Sabemos que ya no somos muy jóvenes cuando los niños, que ya crecieron, nos tratan de usted y dejan de ser tan espontáneos. Sabemos que estamos viejos, cuando los hijos de los amigos nos sorprenden con su talento y sus creaciones nos dejan realmente un buen sabor.

Conocí a Emilio Izquierdo desde siempre. Latacungueño como yo, estudiante de derecho a mediados de los 70; como yo, melómano, excelente poeta y buen tipo como él solo. Conocí a Diego Araujo Sánchez también en la universidad, él fue mi profesor de Lenguaje, él me acercó a Benedetti, Galeano, Onetti, escritores que por alguna razón en el colegio jamás los leímos.

Hace un tiempo presentamos en librería Rayuela el poemario Mar Antiguo de Emilio, hace un tiempo publicamos en nuestro sello editorial la novela Los Nombres Ocultos de Diego. Ambos amigos entrañables, ambos con hijos talentosos a quienes me da gusto elogiar su creatividad.

Agarré al apuro el libro Te Perdono Régimen, de Salvador Izquierdo, pseudónimo con el que escribe Jorge Izquierdo Salvador, quien quedó finalista al Premio Herralde con su novela Te Faruru.

Yo iba a una cita médica de la que nunca volví, no morí, sino que el libro me atrapó de tal manera que luego de la cita me quedé leyendo para siempre en el consultorio. Cuentos perfectos, narrados con gracia y originalidad; cuentos jóvenes, de fútbol, de amores, de desencuentros, de parientes raros, de amigos; cuentos bien escritos, con un lenguaje que fluye y con una puntuación perfecta, precisa, casi matemática. Salí feliz del consultorio médico ni escuché el diagnóstico.

Lo mismo me pasó con la película Agujero Negro, recientemente estrenada. Dirigida y producida por Diego Araujo Moreno y su mujer, Hanne Louise Skartveit. Con un argumento muy humano y sencillo, no por eso menos potente, la cinta pone de manifiesto las dudas y crisis de un escritor, el deseo, el matrimonio y la paternidad, la vida “pobre” en aquellos “no lugares” de las urbanizaciones privadas. Con un gran elenco y a través de diálogos sumamente fluidos, muy espontáneos, Diego, Analuisa y su equipo han logrado hacer una excelente película en la que no se les escapa un solo detalle, como tampoco se escapa un delicioso humor. Me encantó la actuación de Víctor Aráuz, el torturado escritor; Daniela Roepke, su mujer embarazada; y sus vecinos Marla Garzón y Alejandro Fajardo. La suegra, Cristina Morrison, está muy bien, pero la odié. Cabe felicitarles por la banda sonora. Trabajada por Daniele Luppi la música está excelentemente escogida. Salí feliz del cine y sigo tarareando una divina canción de los 60.(O)

Realmente, un buen sabor
Los niños nos tratan de tú. Se dirigen a uno con total desparpajo, dicen lo que sienten y lo que piensan.
2018-09-11T00:00:38-05:00
El Universo

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