¿Enseñanzas testimoniales?

5 de Septiembre, 2018
5 Sep 2018
5 de Septiembre, 2018 - 00h00
5 Sep 2018

¿Se puede educar mediante la exposición y análisis de testimonios de quienes están dispuestos a contar y reflexionar, siempre con honradez intelectual y de buena fe, sobre sus propias experiencias de vida?

Yo me le adelanto y contesto que sí, seguro que usted también asentirá.

Hay tantas acciones y omisiones, aciertos y errores, empecinamientos y correcciones, corazonadas y recuerdos, liderazgos e inseguridades, apoyos y obstáculos, metas alcanzadas y frustraciones deprimentes en cada vida que, como páginas de una historia personal, pueden constituirse en una mina de conocimientos que ayuden a encauzar, conducir y recorrer la vida encaminada hacia un éxito ni siquiera vislumbrado, aun sin el generoso aporte ajeno.

Ahora, cuando lo escribo, me doy cuenta de lo que había más allá de mi intuición del beneficio que podría significar para mis alumnos de los últimos años de secundaria del colegio San José La Salle, que antiguos compañeros de mi séptima promoción, así como algunos de otras de mayores o más jóvenes, les explicaran sus razones para haber optado estudiar y ejercer, todos exitosamente, su profesión.

Al mismo tiempo los expositores pudieron conocer y valorar, de manera directa, sin intermediarios, las preocupaciones, inquietudes, temores e ilusiones de las nuevas generaciones lasallanas.

Hace pocos años reiteramos la experiencia, en el mismo colegio, pero en otro entorno, a décadas de distancia y ante un auditorio estudiantil diferente, no solamente porque el colegio ya era mixto, sino también más numeroso e informal.

No obstante, sobre todo para quien tiene verdadero afán de superación, la enseñanza testimonial nos sigue atrayendo, a veces hacia pequeños círculos que caben en un aula, como nos sucede a quienes acudimos semanalmente a las reuniones de la célula cívica, y en otras tan grandes, que obliga a los organizadores a buscar y conseguir amplísimos espacios como coliseos y estadios.

Imagínese tener la opción para participar en una reunión en la que una o varias personas arrepentidas expongan de manera testimonial cuándo, cómo y con el concurso de quiénes han cometido ilícitos en el ejercicio de cualquier función pública, por acción u omisión.

¿Sería una lección de ética o acaso una forma de aleccionar enseñando y difundiendo la manera de reducir el patrimonio público en desmedro de los demás, incluso de los pobres, indigentes, enfermos terminales y tanta gente incluida en la lista de espera interminable para acceder a la salud, al trabajo, a una pensión jubilar suficiente y, en fin, a una vida digna?

No necesitamos eso sino buenos ejemplos.

Es prudente y conveniente trasmitir a las actuales y a las futuras generaciones sólidos principios, bases morales y religiosas que permitan poner de moda el civismo y el patriotismo, así como la fraternidad y solidaridad social.

Seguramente hay centenares, miles, millones de personas cuya trayectoria de vida los ha ido moldeando hasta constituirse en referentes de virtudes que usted aprecia, considera y estima.

¿Cómo podemos contribuir para que se conozcan y destaquen testimonios de buenas enseñanzas cívicas que necesitamos?

¿Sería tan amable en darme su opinión? (O)

¿Enseñanzas testimoniales?
¿Se puede educar mediante la exposición y análisis de testimonios de quienes están dispuestos a contar y reflexionar, siempre con honradez intelectual y de buena fe, sobre sus propias experiencias de vida?
2018-09-05T00:00:36-05:00
El Universo

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