Privatizar las calles

2 de Septiembre, 2018
2 Sep 2018
2 de Septiembre, 2018 - 00h00
2 Sep 2018

En su artículo The tragedy of the commons, Garret Hardin describe una situación en la que varios individuos, actuando racionalmente, terminan por destruir un recurso común aunque a ninguno le conviene que ese recurso se destruya.

Para graficar su idea, Hardin se imagina un campo común en donde cada ganadero de los alrededores lleva una vaca a pastar. Uno de los ganaderos se da cuenta de que en el campo queda pasto para más vacas, y hace sus cálculos: de un lado pone el beneficio de traer una nueva vaca, que es comida gratis para su animal, y de otro lado pone el costo, que es tan solo la movilización del animal. Notablemente, el ganadero no incluye entre sus costos el daño que la nueva vaca le ocasione al campo, porque el campo no es suyo. El ganadero concluye que lo eficiente es traer otra vaca a pastar… y otra… y otra. Si todos los ganaderos hacen el mismo cálculo –y lo lógico es que lo hagan–, al poco tiempo habrá una sobrepoblación de vacas que erosionará el suelo del campo común. El resultado será perjudicial para todos: no habrá más pasto y las vacas se morirán de hambre.

El problema del tráfico de carros en las calles es, en buena medida, un problema parecido al del ejemplo del campo común y las vacas. Las calles son de uso común y los conductores no asumen todo el costo de conducir su vehículo. El conductor de un vehículo no asume todo el costo de la contaminación que su vehículo genera, ni asume el costo de la pérdida de tiempo en otros conductores por la congestión vehicular. El resultado es contaminación y calles repletas de carros.

Nuestros antepasados encontraron la solución al problema del campo común durante la Revolución Agrícola, hace unos 10.000 años: asignar derechos de propiedad privada. Cuando el campo común tiene un dueño, esta persona asume todos los costos del campo y tiene un incentivo para cuidarlo. Asignar derechos de propiedad privada en las calles parece imposible, pero bien pueden intentarse soluciones para hacer que el dueño de un vehículo asuma todo el costo que genera su vehículo. Así, por ejemplo, podría cobrarse por el uso de la calle utilizando tecnología GPS que permita determinar el recorrido de un vehículo y cobrar por la cantidad de kilómetros recorridos a su dueño.

Es previsible que un incremento en el costo de conducir vehículos particulares, mejore la calidad de los servicios de transporte público. Al incrementar el costo de conducir un vehículo privado, aumentará la demanda por servicios públicos de transporte. Ante la creciente demanda, podría esperarse un incremento y una mejora en la oferta de transporte público. De hecho, directa o indirectamente, eso es lo que ocurre en las principales ciudades del mundo: como manejar un vehículo es especialmente costoso, la gente opta por el transporte público que, ante la competencia por captar la gran demanda, se vuelve de primera calidad. (O)

* Profesor de Derecho.

Privatizar las calles
En su artículo The tragedy of the commons, Garret Hardin describe una situación en la que varios individuos, actuando racionalmente, terminan por destruir un recurso común aunque a ninguno le conviene que ese recurso se destruya.
2018-09-02T00:00:29-05:00
El Universo

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