Soy amo de casa, lo que, según el criterio de algún funcionario, inhabilita para opinar. (Verán las maravillas que saldrán de las reformas a la LOCA, también llamada Ley de Comunicación. Mínimo ser Ph. D. para poder expresar tu pensamiento en los medios). Así, antes de quedar del todo inhabilitado para exponer mi parecer públicamente, con permiso del respetable, paso a opinar sobre los subsidios a los combustibles. El petróleo es propiedad de todos los ecuatorianos. ¿O sea del Estado? No, el Estado no es todos los ecuatorianos, sino un grupo de gente contratada para proteger la seguridad y dirimir conflictos, como el árbitro no es el partido ni los guardias son la urbanización. Pero a pretexto de estas atribuciones se mete en lo que es y lo que no es, como en la administración del petróleo, mineral que por su naturaleza difícilmente alguien puede reclamar como propiedad individual.

Siendo un recurso que nos pertenece a usted y a mí, lógico sería que los ingresos que genera se nos repartan directamente a cada uno. Cada individuo dará el mejor uso a su porción. ¿Cuál es el mejor uso? Solo usted sabe cuál es la óptima utilización de su parte y solo yo sé de la mía. Cuando se crearon los subsidios a los derivados de petróleo, no se lo hizo pensando en este criterio, sino con el afán demagógico de agradar a la creciente población carroteniente y a la “noble clase del volante”. Pero ha resultado que, a la final, es el único pedacito de esa riqueza que llega a una porción mayoritaria de la población. Incluso a toda la población a través del menor costo en la producción y movilización de bienes y servicios.

Es que es una carga onerosa para el Fisco... ¡Perdón! El Fisco no nos está regalando nada, más bien se carga esa riqueza que nos corresponde y devuelve la pequeña porción que ahora quieren meter en el barril sin fondo del presupuesto. No nos vengan con cuentos del gasto social y la inversión productiva. Van a usar esa plata en gasto corriente y pago de deuda. Primero disminuyan el gigantesco gasto estatal improductivo y luego propongan una “mejor manera” de utilizar esa riqueza que no sea el subsidio. Toda sin el previo recorte presupuestario será inútil e ilegítima. Si no lo hacen, el próximo año estarán buscando otra forma de exacción. Entonces que los ricos paguen más por la súper. Tampoco, sería ideal que todos usen súper, porque contamina menos y mantiene mejor el parque automotor. Es que hay que pagar los derivados que se importan a precios internacionales... es vergonzoso que en este país, en cuarenta años de explotación petrolera, el Estado no haya sido capaz de proveer combustibles de calidad. Más vergonzoso si consideramos que en la “década ganada” construyeron un gigantesco erial al costo de mil doscientos millones y una refinería “repotenciada” al mismo precio, gracias a los más grandes atracos de la historia, y ahora estamos más lejos que nunca en ser autosuficientes en derivados de petróleo. (O)