Separación forzosa

Miércoles, 11 de Julio, 2018 - 00h21
11 Jul 2018
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11 Jul 2018

Don Gonzalo Zaldumbide decía: “Más nos hace la vida a nosotros que nosotros a la vida”. Es lo que al Gobierno del Ecuador le acaba de ocurrir con los ofensivos pronunciamientos que en su contra formularon los presidentes Maduro y Morales al romper lanzas en defensa de Correa. Un hecho de nuestra política interna ha tenido consecuencias en lo internacional. El venezolano afirma que lo que le ocurre a Correa es una continuación de lo que les sucede a Lula y Cristina Kirchner por un ataque internacional concertado contra los gobiernos progresistas. El boliviano es todavía más directo cuando atribuye lo que le ocurre a Correa a presión norteamericana. Sorprende que en relación a estas acusaciones no haya una protesta en las notas de protesta de Cancillería. Digamos, al paso, que para evitar confusiones sería preferible que solamente la Cancillería hiciese pronunciamientos oficiales.

Creo que no debemos llamarnos a engaño: Maduro no cree ya en la sinceridad del apoyo de Moreno. Ha rechazado tajantemente la solitaria propuesta ecuatoriana de una consulta popular en Venezuela para que se ratifique o no la validez de las elecciones últimas; una vez que no se ha aceptado la propuesta ecuatoriana, que no conduce a ninguna parte, será mejor que coincidamos con la sostenida por la inmensa mayoría de América y la totalidad de la Unión Europea, de que se convoque en Venezuela a elecciones universales con participación de todas las fuerzas políticas, con liberación de los presos políticos, con autoridades electorales independientes y supervisión internacional. Basta un pronunciamiento categórico en ese sentido; hecho esto, no hace falta incorporarse al Grupo de Lima. Por supuesto, en la OEA, el Ecuador deberá dejar de apoyar a Venezuela, como lo hizo durante la cancillería de la señora Espinosa.

Ha hecho bien el presidente Moreno en darle otro destino al edificio faraónico que construyó Correa para la Unasur. En artículo de 27 de abril último, en EL UNIVERSO, titulado ‘¿El fin de la Unasur?’, sugería yo que se devolviese el monumento del presidente Kirchner, rechazado por la ciudadanía ecuatoriana por considerarlo un tributo a la corrupción. Como, entiendo, fue donado por su viuda, a ella debería pedírsele, cortésmente, retirarlo. Si la Unasur ha dejado de existir, le ocurre lo mismo a la ALBA. Esta última tuvo el objetivo directo de eternizar en el poder a sus presidentes. El Ecuador tiene ahora que recuperar su prestigio demandando elecciones libres en Venezuela, adelanto de las elecciones en Nicaragua, donde en apenas dos meses, por la represión criminal de los Ortega, hay más de trescientos asesinatos; eso servirá, además, para disuadir a Evo Morales de su intento de una nueva reelección. Debemos aprovechar de este último incidente con Maduro y Morales para separarnos de ellos y reintegrarnos a la sociedad de nuestros vecinos de América, que reclaman la vigencia de la democracia. Así nos lo imponen la Carta Democrática y la Doctrina Roldós. Si no condenamos el crimen, lo estamos respaldando. Rota la relación con la ALBA y sus dictadores, nos quedaría pendiente de solución el vergonzoso e inexplicable asilo a Assange. (O)

Separación forzosa
Don Gonzalo Zaldumbide decía: “Más nos hace la vida a nosotros que nosotros a la vida”.
2018-07-11T00:21:54-05:00
El Universo

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