No los queremos

4 de Julio, 2018
4 Jul 2018
4 de Julio, 2018 - 00h35
4 Jul 2018

Observaba en las paradas obligatorias de los semáforos a varios jóvenes haciendo acrobacias con pelotas y botellas, otros bailando con trajes típicos una alegre cumbia bajo un sol arrollador o moviéndose al ritmo imaginario del hip hop, otro pintado de color plata, inmóvil, hasta que calculaba el cambio de luces… en ese momento cada uno salía por su andarivel con las manos extendidas a pedir una colaboración. De bicicletas y motos, todos dieron algo, en los carros grandes, sus ocupantes estaban demasiado apresurados, parecían huir en la vorágine del tránsito, y de esas caras y esos acentos: “Parecen colombianos. No, son venezolanos…”. Se esfumaban en un abrir y cerrar de ojos.

Frontera de Estados Unidos. Decenas de miles de personas huyendo de las mafias del narcotráfico y las pandillas: un muro, un río o la policía los detiene, los mete presos, los niños separados de sus padres. Pero ellos prefieren estar separados a morir en la violencia de calles y pueblos o víctimas de la desnutrición y de enfermedades que se pueden curar en cualquier parte con un mínimo de intervención estatal en la salud… Rostros de desesperación llenan las pantallas de televisión y las redes sociales. El vicepresidente Mike Pence aconseja: Quédense en su país hasta que tengan un documento que les permita entrar legalmente… ¿? Él, autoridad en un país de migrantes…

Barcos, canoas, neumáticos, cada uno lleno de humanos agobiados con niños y mujeres huyen del hambre y las matanzas. El Mediterráneo convertido en cementerio de migrantes, los países europeos calculando a quién reciben y a quién no, pues hay que defender lo adquirido, lo que se tiene, la cuna de la civilización occidental.

Los venezolanos escapando por miles del hambre y la miseria y nuestro país pidiendo que la población vote para decidir su futuro. (Ya lo está decidiendo al abandonar todo…).

El último examen de ser bachiller mostró la enorme distancia que hay en los resultados de estudiantes de colegios privados y pagados y los colegios fiscales y públicos. Unos tienen poder económico, otros subsisten como pueden, aquellos tienen mejores logros, los demás se quedan a la vera del camino. Salvo los tenaces alumnos de Imbabura que con mínimo apoyo tuvieron los mejores logros a nivel nacional. Lo que produjo asombro colectivo, haciéndome recordar la frase de los paisanos de Jesús: “De Nazaret puede salir algo bueno…

Los estudiantes de la Universidad Casa Grande lo comprobaron al hacer una investigación, a igual preparación, el hecho de ser de un barrio popular o vivir en una ciudadela exclusiva abría o cerraba puertas a posibles empleos.

Por la noche subí en un taxi cuyo conductor era negro, estaba tan emocionado que casi no quería aceptar el pago de la carrera. “Sabe, nadie quería subirse a mi vehículo, apenas me veían decían: No, gracias. Usted es la primera persona que se sube en tres horas de dar vueltas…”-.

Recuerdo una anécdota de hace ya un tiempo. Fui con un chico de pandillas a una entrevista en una radio con mucha audiencia de la ciudad. Nos dejaron sentados en el pasillo, pues la vestimenta de mi acompañante no era la adecuada… Llegó una entrevistadora de televisión que también trabajaba en la radio y dijo: Qué curioso, mi hijo se viste igual que ti, usan la misma ropa. Pasamos al set…

No los queremos, NO NOS QUEREMOS. Yo soy tú…(O)

No los queremos
Observaba en las paradas obligatorias de los semáforos a varios jóvenes haciendo acrobacias con pelotas y botellas, otros bailando con trajes típicos una alegre cumbia bajo un sol arrollador o moviéndose al ritmo imaginario del hip hop, otro pintado de color plata, inmóvil, hasta que calculaba el cambio de luces…
2018-07-04T00:35:13-05:00
El Universo

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