Definir interés nacional

30 de Mayo, 2018
30 Mayo 2018
30 de Mayo, 2018 - 00h22
30 Mayo 2018

Las elecciones en Venezuela y Colombia obligan al Ecuador a definir una posición sustentada exclusivamente en el interés nacional, con prescindencia de consideraciones ideológicas en decadencia y, peor todavía, de intereses intrascendentes, personales y mezquinos como los de una candidatura a presidir las sesiones de las Naciones Unidas.

Las elecciones de primera vuelta tienen dos ganadores que, en junio, disputarán la segunda vuelta para que el triunfador sea consagrado presidente de Colombia. Ahora bien, los dos candidatos clasificados a segunda vuelta han declarado que no reconocen el triunfo de Maduro en Venezuela. El gobierno del Ecuador tiene que escoger entre Colombia y Venezuela. Entre este que nada puede ofrecer, salvo el voto suyo y sus socios de la ALBA para la candidatura de la canciller, y aquella, Colombia, cuya cooperación necesitamos irremediablemente para enfrentar nuestro problema de frontera. La vergonzante declaración gubernamental reconociendo la elección de Maduro, fue eso, vergonzante, y por eso no encontró términos diáfanos, claros, explícitos, sino embozados, oscuros, retorcidos. Este es un asunto vital para Colombia, porque el hambre que ha ocasionado Maduro, la carencia de medicinas, la negación de las libertades, ha provocado un éxodo cuya primera víctima es Colombia, que ha recibido ya un millón de refugiados. En esto, Colombia no puede transar. El Gobierno ecuatoriano no puede continuar siendo el amigo del enemigo de Colombia. La posición internacional de Colombia se ha fortificado en grado sumo con su admisión en la OTAN, en la organización militar del Atlántico Norte. Esto es insólito; podría interpretarse que la intención es disuadir a vecinos como Venezuela y Cuba de cualquier aventura militar.

Los gobiernos democráticos de Centroamérica rechazan a Maduro. El Ecuador debe considerar, responsablemente, el abismo que se está abriendo con los países del Grupo de Lima, los que, al día siguiente de la farsa electoral madurista, adoptaron frontales decisiones para obtener el restablecimiento del estado de derecho en Venezuela.

La posición adoptada por Ecuador lo ha alineado con gobiernos autoritarios como los de Siria, Cuba, Nicaragua, Irán, Turquía, y lo ha alejado de la Unión Europea, de toda la América del Norte; en Sudamérica, solamente tiene la compañía de Bolivia, cuyo gobernante apoya a Maduro porque está en el mismo proceso de perpetuación en el poder. Los gobiernos democráticos de Centroamérica rechazan a Maduro. El Ecuador debe considerar, responsablemente, el abismo que se está abriendo con los países del Grupo de Lima, los que, al día siguiente de la farsa electoral madurista, adoptaron frontales decisiones para obtener el restablecimiento del estado de derecho en Venezuela; entre otras: No reconocer la legitimidad del proceso electoral, reducir el nivel de las relaciones diplomáticas, preocuparse por la crisis humanitaria, reflejada en la migración masiva de venezolanos, resaltar la ilegalidad de créditos que se obtengan sin la autorización de la relegada Asamblea Legislativa, alertar de operaciones financieras de lavados de activos, prevenir la expansión de epidemias.

Las sanciones que imponen al gobierno venezolano países y organismos internacionales, hacen que el gobierno de Maduro no sea viable, colapsará. El Ecuador puede recibir coletazos de esto, directa o indirectamente. No es presentable solicitar créditos internacionales presentándose de brazo con Maduro.

El 24 de mayo recordamos la batalla de nuestra libertad, la de Pichincha, comandada por un venezolano, Antonio José de Sucre; en correspondencia, debemos reclamar la libertad del pueblo venezolano. El prestigio y el interés nacional de Ecuador así lo demandan.(O)

Definir interés nacional
Las elecciones en Venezuela y Colombia obligan al Ecuador a definir una posición sustentada exclusivamente en el interés nacional, con prescindencia de consideraciones ideológicas en decadencia y, peor todavía, de intereses intrascendentes, personales y mezquinos como los de una candidatura a presidir las sesiones de las Naciones Unidas.
2018-05-30T00:22:11-05:00
El Universo

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