Momento de decisión

4 de Marzo, 2018 - 00h07
4 Mar 2018 - 00:07
4 de Marzo, 2018 - 00h07
4 Mar 2018

Este mes el presidente Moreno revelará su programa económico. Con diez meses de retraso, pero eso es lo que le ha tomado poder rescatar el poder que ganó en las elecciones pero que su predecesor mantuvo secuestrado. La consulta popular quedó atrás, la ganó contundentemente con el apoyo abrumador de ecuatorianos, incluso de la mitad del electorado que prefirió a Guillermo Lasso. Ahora es cuando realmente empieza su presidencia.

El programa tendrá que atender dos aspectos: qué hacer para reactivar la inversión privada y cómo reducir la dependencia del fisco en endeudamiento externo y en el consumo de los depósitos que los ciudadanos mantenemos en el Banco Central, vía la banca comercial.

En lo primero, hay buenos indicios. El ministro de Comercio Exterior e Inversiones ha preparado un proyecto de ley y reformas normativas, el cual desconozco pero confío que mejorará sustancialmente el clima de inversión. Entre otras cosas, debe eliminar la responsabilidad ilimitada de los accionistas que han invertido en una empresa, quienes hoy ponen en peligro todo su patrimonio personal si a la empresa le va mal. También es de suponer corrige algunas de las fallas garrafales de la mal llamada ley de reactivación, que desestimula que las empresas retengan sus utilidades para invertirlas. Esto es, deliberadamente desalienta la inversión.

El otro aspecto, retornar al fisco al equilibrio luego del desbocado gasto del Gobierno anterior es más complicado. Lo tiene que armar el mismo equipo económico liderado por el ministro de Finanzas, que sostiene que todo marcha viento en popa; que podemos seguir endeudándonos en el exterior en unos USD 6 mil millones netos anuales; que el Banco Central puede prestarle el dinero del público al Gobierno para mantener el gasto; que debe restringirse el incremento de las importaciones que resulta del estímulo a la economía del gasto del dinero de crédito externo; que en la administración pública no hay un solo empleado de más. El equipo que preparó la ley de reactivación, que el propio presidente ha confesado incluye cláusulas con las que no está de acuerdo.

El presidente debió vetar esa ley, aunque él mismo la propuso. Pero no lloremos sobre leche derramada.

En otras palabras, difícilmente habrá un programa de estabilización. A lo sumo, se propondrían más impuestos, pero no alcanzarían para tapar el cráter fiscal. A los pocos meses, el presidente tendría que proponer más impuestos y perder credibilidad.

Sin programa de estabilización, se limita considerablemente la atracción de inversión que generarían las reformas del Ministerio de Comercio Exterior.

El presidente tiene una alternativa. Anunciar la implementación del proyecto del ministro Campana, enviar a la Asamblea el proyecto de reformas legales; advertir que habrá una última colocación de bonos para mantener la economía en marcha; notificar que reestructurará su gabinete económico para que elabore un programa y entable negociaciones con la banca multilateral, para que apoye, con créditos blandos, la ejecución del mismo.

Ese sería un gran mensaje para los inversionistas nacionales y extranjeros, que verían, por fin, luz al final del túnel. A los jóvenes que están en la fase final de los estudios, que no tienen que plantearse emigrar. Constituiría un mensaje de esperanza. (O)

Momento de decisión
Este mes el presidente Moreno revelará su programa económico. Con diez meses de retraso, pero eso es lo que le ha tomado poder rescatar el poder que ganó en las elecciones pero que su predecesor mantuvo secuestrado.
2018-03-04T00:07:05-05:00
El Universo

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