No al aburrimiento

14 de Febrero, 2018
14 Feb 2018
14 de Febrero, 2018 - 00h09
14 Feb 2018

Vivir en Ecuador es estar sometido a un constante bombardeo de noticias que cambian la percepción de la realidad en horas, máximo días.

Y en la Costa parece tener mayor impacto, en la ciudad de Guayaquil el vértigo es aún mayor.

Nacida como soy en Montevideo, Uruguay, hace muuuuuchos años, cuando regreso a la ciudad y al terreno donde se ubicaba la casa en que nacimos, puedo cerrar los ojos y decir qué hay al frente, atrás, en los costados. Cruzando la calle, la casa de baldositas verdes impecables y el jazmín que siempre florece y tiene más de 65 años. Al fondo cerca de un riachuelo, el sauce llorón del que nuestra madre sacaba ramas para hacer los arcos de flores de papel con que festejábamos la llegada de la primavera. La casa de al lado con su árbol de ceibo y su lluvia de flores rojas, el mismo número de los buses y las mismas paradas... Las mismas tiendas, las mismas ferias. Es el monumento a la estabilidad…

Otra es la realidad en Guayaquil. Yo vivía en el Barrio de las Lomas de casitas de caña y calles polvorientas, estaba un día en una reunión en el vecino barrio de la Ferroviaria. Salí después del desayuno. Volví a las 20:00 y no reconocía nada. Mis vecinos habían trasladado casa y enseres a otro sector para aplanar el terreno y adecuarlo a la futura cooperativa. Tenía ahora nuevos linderos, los gatos estaban desorientados, había que adecuarse a las costumbres de los nuevos vecinos de los que estábamos separados por una pared de tablas de madera… Actualmente, los antiguos moradores del sector parecemos enciclopedias que contamos a los jóvenes cómo era antes el barrio y ellos creen que exageramos...

Si alguien se va un mes, seguro encuentra muchos cambios en su entorno cuando regresa, en casi toda la ciudad... Todo es cambio… como el trópico en que vivimos.

Esta semana hemos estado sometidos a los vaivenes que la consulta produjo. Todos los días una novedad, desde el que sostiene que 30 es más que 70, y que perdiendo ganó, hasta el pedido de medidas cautelares para tres integrantes del CPCCS (vaya sigla) que sienten violados sus derechos ciudadanos porque no pueden continuar en ese trabajo (que tan bien han realizado…), el ex que clama victoria y además se convierte en periodista de una cadena rusa (¿no es ese el peor oficio del mundo al servicio de intereses ocultos de los grandes capitales que tergiversan la información y opinan deformando los hechos y engañando a la población…? Seguro él nunca opinará ni tergiversará hechos porque está imbuido del eslogan de sus cadenas, “por un Estado de derecho y no de opinión…”, además está claro que el Mashi jamás opina…).

La posibilidad de aplicar medidas cautelares movilizó al país, nos enojó, nos molestó, actuamos y opinamos en bloque, no solo el Gobierno, no solo los actores de grupos políticos, sino los ciudadanos que venían de una votación y se sentían estafados, manipulados, desorientados.

Y de pronto la CorteIDH rechaza de plano el pedido y volvemos al comienzo solo que más seguros de lo que queremos y de lo que no queremos… listos para celebrar el carnaval en la casa o donde sea y mojarnos con lluvia o con agua que nos rieguen, prontos para sorprendernos con las noticias que tendremos hoy miércoles cuando afrontemos la realidad cambiante, inesperada, volcánica de este país donde el aburrimiento no es parte de la agenda. (O)

No al aburrimiento
No al aburrimiento
2018-02-14T00:09:05-05:00
El Universo

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