¿Ejercer la democracia participativa?

31 de Enero, 2018
31 Ene 2018
31 de Enero, 2018 - 00h08
31 Ene 2018

Por décadas se ha planteado la necesidad de que en nuestro Ecuador se viva realmente una democracia participativa, esto es, que el poder político para legislar, regular, administrar, juzgar y controlar resida realmente en el pueblo, pero no solamente a través de quienes elija directamente mediante el sufragio o por delegación de tales elegidos, sino que también lo ejerza por sí mismo, mediante el sufragio universal y secreto.

Gracias a las convicciones y a las pertinentes acciones cívicas de ciudadanos, movimientos y partidos políticos, hemos conseguido que el pueblo pueda manifestar su voluntad en las urnas, no solamente para elegir a sus representantes que deben gobernar y administrar al país, sus provincias, cantones y parroquias rurales.

También se ha conseguido que el pueblo, mediante referéndum, pueda enmendar uno o varios artículos de la Constitución, siempre que no se altere su estructura fundamental, o el carácter y elementos constitutivos del Estado, que no se establezcan restricciones a los derechos y garantías, o que no se modifique el procedimiento de reforma de la Constitución.

Aún hay más: una asamblea constituyente solamente puede ser convocada a través de una consulta popular y la nueva constitución que llegue a expedirse, para su entrada en vigencia, requiere ser aprobada por referéndum, con la mitad más uno de los votos válidos.

Así que los ciudadanos autorizados legalmente para sufragar en elecciones, referéndums y consultas populares estamos investidos de derechos políticos que a veces desconocemos, olvidamos o simplemente no queremos ejercer; pero, eso sí, nos quejamos por todo lo que consideramos que no se hace o que se hace mal en la cotidiana vida política y administrativa provincial, cantonal, parroquial o barrial.

¿Buenos para criticar e inoperantes para estudiar, proponer, organizar, reclutar, argumentar y convencer?

Debería haberse inventado un ciudadanómetro, esto es, un sistema que permita medir el grado de participación política de jóvenes, adultos y ancianos de ambos sexos.

De esa manera podríamos identificar desde las personas más frías e indiferentes en civismo y participación hasta las más fervientes y apasionadas.

El resultado de esa medición: ¿para qué podría servir?

¿Solamente para determinar el grado de preocupación y colaboración para el bien común, más allá del pago de impuestos, tasas y contribuciones especiales?

Siendo la democracia el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, para que pueda ser denominado democrático un Estado y su gobierno habría que establecer requisitos mínimos que incluyan aceptables índices de participación ciudadana, internacionalmente establecidos.

¿Por qué? Porque en los actuales sistemas de gobierno me da la impresión de que los denominados “grupos de poder” secuestran las entidades encargadas del gobierno y la administración de los estados y también de sus instituciones, sin que la ciudadanía tenga medios para liberarse de ese sistema, por falta de conocimiento, formación, organización o decisión para actuar en favor de la liberación que permita que realmente funcione la participación democrática en beneficio de todos, especialmente de las personas marginadas.

¿Cómo deberíamos actuar para ejercer eficientemente una democracia participativa? ¿Sería tan amable en darme su opinión? (O)

¿Ejercer la democracia participativa?
Por décadas se ha planteado la necesidad de que en nuestro Ecuador se viva realmente una democracia participativa, esto es, que el poder político para legislar, regular, administrar, juzgar y controlar resida realmente en el pueblo, pero no solamente a través de quienes elija directamente mediante el sufragio o por delegación de tales elegidos, sino que también lo ejerza por sí mismo, mediante el sufragio universal y secreto.
2018-01-31T00:08:22-05:00
El Universo

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