Ley de Inquilinato

14 de Enero, 2018
14 Ene 2018
14 de Enero, 2018 - 00h12
14 Ene 2018

Todos nos compadecemos con la escena. Una señora viuda, de edad avanzada y de escasos recursos, trata de sacar adelante a sus cinco hijos en un pequeño departamento que alquila. El dueño del departamento, un hombre pasado de peso, con un elegante traje y una pipa en la boca, llega a cobrar el mes de renta. La señora no tiene dinero, y el hombre la deja en la calle con sus cinco hijos. ¡Monstruo inhumano! Pensamos. ¡La ley tiene que hacer algo! Decimos.

Seguramente teniendo en mente esta escena o una parecida, los legisladores ecuatorianos aprobaron hace varios años la Ley de Inquilinato. El objetivo era defender al inquilino de los abusos del dueño. Primero, la ley puso un techo a la pensión que el dueño puede cobrar. En ningún caso la pensión puede ser más que la doceava parte del diez por ciento del valor catastral de la casa o departamento. Segundo, la ley volvió largo y complicado el proceso de dar por terminado el arrendamiento. Se obliga al dueño a seguir un juicio, siempre dilatado y costoso, para sacar al inquilino que no paga, y no se le permite una vía más rápida. Son derechos que el inquilino no puede renunciar ni aunque quisiera.

¿Justicia? ¿Revancha popular? No tan rápido. Con la Ley de Inquilinato pasa lo mismo que con muchas de las leyes de los legisladores ecuatorianos: se expiden con la intención de proteger a un grupo en particular en el corto plazo, pero se olvidan los efectos que la ley va a tener sobre toda la sociedad y en el largo plazo.

En efecto, las disposiciones de la Ley de Inquilinato desincentivan la inversión, y con eso perjudican a toda la sociedad, incluidos los propios inquilinos. Es fácil. Si usted tiene ahorros, ¿para qué tomarse la molestia de comprar un departamento para alquilarlo si la ley establece un monto máximo de lo que puede cobrar, o si, en caso de que le toque un inquilino moroso, usted debe pagar abogados y esperar uno o dos años a que un juez ordene que le regresen el departamento? La falta de inversión, a su vez, significa menos departamentos disponibles para que inquilinos puedan alquilar. El resultado es una sociedad con menos inversión, con menos departamentos y con menos opciones para los inquilinos.

Decía Aristóteles que el fuego es el mismo en Grecia y en Persia, pero que las leyes no son iguales. Y es verdad. Las leyes pueden servir como instrumento para garantizar la libertad y el progreso, o pueden, como en el caso de la Ley de Inquilinato, frenar la inversión y empobrecernos. El sector de la construcción está en recesión y debería derogarse esa ley de ganancias extraordinarias que nos dejó el correato. Pero también debería reformarse la Ley de Inquilinato, para que las pensiones de arrendamiento sean fijadas por el mercado y se permita al dueño desahuciar más fácilmente al inquilino que no paga. (O)

Ley de Inquilinato
Todos nos compadecemos con la escena. Una señora viuda, de edad avanzada y de escasos recursos, trata de sacar adelante a sus cinco hijos en un pequeño departamento que alquila.
2018-01-14T00:12:52-05:00
El Universo

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