¿Quién eres?

20 de Diciembre, 2017
20 Dic 2017
20 de Diciembre, 2017 - 00h07
20 Dic 2017

La fiesta de Navidad trae alegrías y preocupaciones. La mayoría de la población pasa todo un mes preparando un encuentro familiar que muchas veces se esfuma en los albores del siguiente día. Todo ese trajinar para celebrar el estar juntos. Para dar y recibir alegría, para dar y recibir afectos, para pasarlo bien. Por eso es bueno disfrutar tanto la preparación como la fiesta en sí. Es como la antesala de todo nacimiento, alegría mezclada con preocupación.

Las largas filas en los supermercados sirven, si se tiene curiosidad, para conversaciones y descubrimientos de productos y nuevas recetas. Desde el señor que pregunta si esa es la papa buena para el locro, inquiere dónde se encuentra la albahaca o el perejil, hasta la señora que recorre todos los pasillos en búsqueda del cacao en pepa y dice que no tiene calorías si lo mezcla con leche de soya, lo que lo hace un postre exquisito y saludable (¿?) o el que descubrió en la percha más baja una caja de dátiles y explica que es una comida completa que viene del desierto y de ella se alimentan los tuaregs del Sahara…

El tránsito lento y enredado ayuda a disfrutar el paisaje y da excusas para no ir a una reunión aburrida que se quiere evitar. La bulla interminable nos pone al día con nuevas canciones y el ruido ensordecedor nos desafía para encontrar la serenidad. Si no puedes con tu adversario, hazte amigo. Adentrarse en el ruido permite encontrar los espacios de silencio que lo componen…

El mundo cristiano celebra un nacimiento. Dios se hace parte de nuestra historia, se enreda en nuestras raíces comunes, nuestra sangre, nuestra herencia, nuestro ADN. Es una verdadera revolución. Nosotros somos Dios, Él es humano. De que asombrarse y preguntarse ¿quiénes somos? Preguntarse quién es Dios es una pregunta sin respuesta, podemos esbozar rudimentarias aproximaciones y nadie podrá decirnos si estamos errados o no, pero preguntarnos quiénes somos nosotros sí tiene respuestas y estas no son fáciles…. De ellas podemos tener espejos que nos delatan si estamos en lo cierto o no.

¿Quiénes somos sin máscaras, títulos, vestimentas, joyas y oropeles? Cuando a Juan Bautista le preguntan quién es, da una respuesta sencilla: soy una voz.

Y nosotros, cada uno, somos voces o somos eco, porque las palabras son flores y frutos de nuestro propio árbol y la voz su altoparlante, mientras que el eco replica al infinito las voces de otros.

Somos preguntas o somos respuestas. Las preguntas abren panoramas, senderos, caminos, pueden incomodar, provocar, casi siempre son tirabuzones que nos obligan a sacar a la luz aquello que está oculto si nos dejamos interpelar, si aceptamos nuestros límites y nuestras certezas. Si comunicamos lo que sabemos y reconocemos nuestras ignorancias. Las respuestas que no engendran nuevas preguntas son lápidas de cementerio…

¿Somos luz o somos tinieblas? La realidad es la misma con o sin luz, pero la luz permite ver, apreciar, admirar, alegrarse, percibir, mientras las tinieblas, cuando no hemos desarrollado otros sentidos hace que nos estrellemos, choquemos, desorientemos.

¿Somos canto o somos grito, somos alegría o somos queja, somos montaña o somos llanos, somos mar o somos lago, río, estero? ¿Somos bosque, pradera o desierto?

¿Somos puente o somos abismos? Los puentes están hechos para unir, pero también para ser pisoteados, recorridos, sacudidos. Los abismos para separar y dividir.

¿Quiénes somos? (O)

¿Quién eres?
La fiesta de Navidad trae alegrías y preocupaciones. La mayoría de la población pasa todo un mes preparando un encuentro familiar que muchas veces se esfuma en los albores del siguiente día.
2017-12-20T00:07:05-05:00
El Universo

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