¿Responsable del 15 de noviembre?

15 de Noviembre, 2017
15 Nov 2017
15 de Noviembre, 2017 - 00h09
15 Nov 2017

Al referirme al 15 de noviembre, sin especificar año, no debe caber duda de que estoy pensando en el de 1922.

Siendo así, debo explicar la intención que lleva este artículo de prensa.

Ha existido y aún se siente, aunque con menor intensidad, una condena generalizada que responsabiliza, casi exclusivamente, al entonces presidente constitucional de la República, doctor José Luis Tamayo Terán, de los tristes, tristísimos, acontecimientos acaecidos en nuestra Guayaquil, cuyas calles se tiñeron de sangre, violencia generalizada, que no respetó bienes públicos ni privados.

El relato de los hechos luego se vio ornado por la inmensa pluma de don Joaquín Gallegos Lara, cuya novela Las cruces sobre el agua se convirtió, para muchas personas, en la historia de los acontecimientos.

Curiosamente, aunque excelente abogado, Tamayo no habría escrito y publicado una obra para dar su versión sobre los acontecimientos que precedieron y causaron la triste jornada cuya responsabilidad se hacía caer sobre él.

A la fecha, la Municipalidad de Guayaquil ha honrado al presidente y al literato con la denominación de sendas vías de comunicación, así coexisten las calles Presidente José Luis Tamayo y Joaquín Gallegos Lara, que no se cruzan.

Al presidente, además, con una estatua que se yergue en el Malecón Simón Bolívar.

Pero, en lo que podríamos llamar la conciencia popular, está arraigada la idea de la responsabilidad casi exclusiva del presidente Tamayo en los acontecimientos que precedieron al 15 de noviembre y lo acaecido en ese mismo día.

No he podido verificar que la pensión para los expresidentes constitucionales de la República, que se mantiene a pesar de injustos embates contra ella, se creó precisamente para Tamayo Terán, porque al regresar a su estudio jurídico, en Guayaquil, encontró que sus clientes habían cambiado de abogado.

También he escuchado que nunca cobró esa pensión.

No lo recuerdo a él, sí a sus hijos y a sus nietos, uno de estos: Fernando Tamayo Rigaíl, el extraordinario registrador de la propiedad de Guayaquil que, con lucidez y empeño, logró la mayor modernización de esa institución, completando su automatización e interconectándola con la Municipalidad de Guayaquil, sistema que se ha ido generalizando en el país.

Es muy difícil juzgar las actuaciones de una persona en el sector público sin escuchar o leer sus puntos de vista, las razones éticas o cívicas que justifiquen sus acciones u omisiones.

Puede ser equivocado y malsano el comentario suspicaz, la interpretación emocional, el juzgamiento con imprecisiones, sin pruebas, sino sobre supuestos o deducciones que pueden generar errores y, a veces, mucho dolor.

Por eso estudiar, investigar y escribir la historia, como la narración fiel e imparcial de los acontecimientos, es una tarea admirada y apreciada, de gran utilidad, porque evita que se cometan los mismos errores y ayuda a construir los mismos o mejores aciertos.

¿Considera usted que hay certeza para endilgar toda la responsabilidad de los acontecimientos del 15 de noviembre al presidente Tamayo?

¿Sería tan amable en darme su opinión?

(O)

¿Responsable del 15 de noviembre?
Al referirme al 15 de noviembre, sin especificar año, no debe caber duda de que estoy pensando en el de 1922.
2017-11-15T00:09:48-05:00
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