Los enanos y los godzillas

31 de Julio, 2017
31 Jul 2017
31 de Julio, 2017 - 00h07
31 Jul 2017

Angela Merkel es una dirigente eficaz y sensata, producto de calidad alemana, quizá está más al nivel de Kohl que al de Adenauer, pero su figura destaca porque le ha tocado vivir un momento de la historia de Occidente, y aun del mundo, caracterizado por la baja estatura política de sus mandatarios. Es un tópico demasiado frecuente el atacar a Donald Trump, pero es tal su persistencia en decir estupideces y hacer barbaridades que es difícil ignorarlo. Él no representa a su país, no entiende, siempre que haya oído hablar de ellos, los principios de los Padres Fundadores. Tampoco es un empresario, el clásico self-made-man, que con tenacidad e ingenio edificó un imperio desde casi nada; no, es un heredero ruidoso y vacuo, cuyo último capricho fue ser presidente. Tampoco le calza el modelo del cowboy, solitario, justiciero, desprendido, inconforme. En fin, jamás Estados Unidos tuvo un presidente menos americano.

Para la pobre señora May, el brexit resultó una camisa de once varas, demasiado grande para su pequeñez política y que, para colmo, no sabe si le gusta. España es por su economía una potencia menor, pero la influencia que ejerce culturalmente en Latinoamérica la convierte en un jugador geopolítico de importancia. Por eso apena que esté manejada por una medianía como Mariano Rajoy, cuyo esfuerzo principal consiste en evitar salpicarse con la avenida de corrupción de su partido. Canadá ha sido llamado por la historia a las grandes ligas de la dirigencia mundial, pero su papel se opaca desde que lo representa Justin Bieber... ¡no es Bieber, es Trudeau! Ah sí, ese chico preocupado por los colores de sus calcetines. Emmanuel Macron, rey de Francia, es otro mozalbete a quien hasta hoy solo he oído decir tonterías, en las que coincide con el papa Panchito, coteja de los nombrados. Inútil fatigar el mapamundi buscando dirigentes de fuste, porque esa categoría “se ha seco”.

Sobre todo veo en todos los gobernantes una falta de dimensión histórica, no en un sentido gaullista y vanidoso del concepto, sino como un entendimiento de la política como un arte de largo plazo e implicación ética. Entonces, Occidente, esta gran comunidad de pueblos, basada en el ideario judeo-helénico de libertad y respeto por el individuo, no es una realidad que importe a estos pequeños dirigentes de corporaciones burocráticas. La defensa de la herencia cultural y valores de nuestra gran civilización no es un tema a su alcance. Especialmente para quien por las dimensiones de su país está llamado a liderarla, el presidente de Estados Unidos. Por eso han surgido en varios godzillas, repulsivos, torpes, pero con gran poder destructivo, como Kim Yong-Un o el Daesh que desafían a los dirigentitos. Nicolás Maduro es un ejemplo cercano de godzilla al que quieren detener lanzándole aviones de papel con declaraciones para que su gobierno mafioso, basado en pandilleros, deje de masacrar al pueblo venezolano. Occidente, esa alianza moral que fue capaz de ganar la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, es hoy ruinas y olvido. (O)

Los enanos y los godzillas
Angela Merkel es una dirigente eficaz y sensata, producto de calidad alemana, quizá está más al nivel de Kohl que al de Adenauer, pero su figura destaca porque le ha tocado vivir un momento de la historia de Occidente, y aun del mundo, caracterizado por la baja estatura política de sus mandatarios.
2017-07-31T00:07:04-05:00
El Universo

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