Lo importante

24 de Abril, 2017
24 Abr 2017
24 de Abril, 2017 - 00h00
24 Abr 2017

No por tópico es menos verdadero aquello de que lo urgente no deja tiempo para lo importante. El 17 de febrero último falleció Michael Novak. Pensé que óbito tan lamentable ameritaba escribir un artículo, pero había temas urgentes relacionados con la lucha por la buena causa. No hay tiempo porque la pelea apenas ha comenzado, pero me lo doy y hablemos hoy de algo importante. Probablemente ese es el problema, este país vive sumido en la inmediatez y lo intrascendente, por pereza y falta de imaginación siempre dejamos para nunca lo fundamental y relevante, como se ve a las claras en el nivel de la práctica política. Así, muchos van a preguntar: “Oiga, ¿y quién es ese Michael Novak?”.

Pues fue el más importante teórico católico liberal, una especie rara, a pesar de que, como bien lo sabía Novak, los cimientos más sólidos del liberalismo están en los filósofos escolásticos, notamente en Tomás de Aquino, en los jesuitas de la escuela de Salamanca y otros pensadores católicos. Desafiando la tesis de Max Weber, quien vio una matriz exclusivamente protestante en el capitalismo, este teólogo americano (Pensilvania, 1933) publicó La ética católica y el espíritu del capitalismo. De su amplia y profunda teorización podemos extraer una sencilla fórmula que demuestra que no hay contradicción entre capitalismo y la expresa opción evangélica por los pobres. La abrumadora evidencia histórica no admite prueba en contrario, el capitalismo es el sistema que más bienestar y menos pobreza ha producido. Lo contrario es Venezuela con gente comiendo basura o los millones de muertos por hambre en Corea del Norte. Como toda obra humana la república capitalista no es perfecta, no escapa a la lógica del pecado, pero es más eficaz y finalmente más ética que los sistemas socialistas dominados por cúpulas corrompidas y mafiosas, prestas a toda clase de inmoralidades.

Novak fue consejero de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, aunque su influencia fue limitada por los inveterados prejuicios de la jerarquía, desafecta al liberalismo desde que su alianza con el absolutismo monárquico la llevara a perder el tren del progreso en los siglos XVIII y XIX. Cuando el establecimiento eclesiástico quiso hacerse “progresista”, erró de vía acercándose al socialismo con lamentables consecuencias. No abogaba este teólogo por cualquier capitalismo, sino por el ejercido en una república, en el marco de una cultura de tolerancia. El trabajo humano halla en la empresa la manera más eficaz de coparticipar en el proceso de la creación, al fin y al cabo está basado en la creatividad. En las sociedades así organizadas también la actividad cultural y artística llega a sus mayores logros. Y el mercado, lejos de ser una monstruosa entelequia, es el sistema cooperativo y solidario más perfecto que se ha inventado. Solo la república capitalista establece un marco de libertad en el que el ejercicio de las virtudes evangélicas tiene mérito y sentido, para enarbolar la viga maestra del cristianismo que, como lo expresaba Novak, es: “Dios te ama, tú ama a tus semejantes, eso es todo”. (O)

Lo importante
No por tópico es menos verdadero aquello de que lo urgente no deja tiempo para lo importante. El 17 de febrero último falleció Michael Novak.
2017-04-24T00:00:09-05:00
El Universo

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