Los publicanos contra Panamá

11 de Abril, 2016
11 Abr 2016
11 de Abril, 2016 - 00h00
11 Abr 2016

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@AlfonsoReece

Los publicanos, los cobradores de impuestos del Imperio romano, eran muy mal vistos en Israel y en todas las posesiones del gran Estado. Cuando Jesús incluye entre sus discípulos a Mateo el Publicano, lo hace con el ánimo de demostrar que el pasado no importa, por oprobioso que hubiese sido, cuando se ha renacido a la luz. Su situación es análoga a la de la prostituta Magdalena.

Hace unos días se conoció que un estudio jurídico había ayudado a constituir miles de empresas en Panamá. Crear una empresa en otro país no es ningún delito, que el nombre de alguien aparezca en los llamados Panama papers no significa nada más que tuvo trato directo o indirecto con el bufete Mossack Fonseca. Pero como Panamá es calificado como “paraíso fiscal” por los publicanos de muchas naciones, entre ellas las más poderosas, enseguida estos se lanzaron contra este pequeño país a exigirle que reforme las instituciones liberales que le han dado relativa prosperidad.

Varias razones llevan a toda clase de personas, porque en el mundo hay toda clase de personas, a crear empresas en los “paraísos fiscales”. Una es la facilidad del trámite, constituir una compañía es un proceso sencillo de pocas horas. Otra, más importante, es la confidencialidad, una fortuna grande o chiquita, es mejor tenerla libre de las miradas de los delincuentes, de los envidiosos y, claro, de los publicanos. El régimen impositivo bajísimo es otro gran incentivo, pero menos importante que el principal de todos: la seguridad jurídica, algo que so lo se consigue con una larga historia de seriedad. Añádase que en el caso de Panamá, este país se ha convertido en un nodo o “hub” financiero, en el que convergen enormes flujos económicos, por lo que una empresa o banco que quiera tener gran presencia internacional debe tener representación allí... otra opción es Singapur, pero queda un poquito lejos. Estas garantías están respaldadas con precauciones obligatorias, que han de cumplir los tramitadores, para evitar que las entidades allí creadas se usen con propósitos ilícitos. Como ocurre en todos los países del mundo, en todos, hay personas que burlan estos filtros para delinquir. Como es lógico, corresponde a las autoridades del país en que se comete el delito notificar la procedencia ilegal de ciertos fondos, el estado recipiendario no puede intervenir “por si acaso”.

Pero la indignación de los publicanos no es por el blanqueo de dinero ilegal, fruto de delitos o corrupción, es porque no quieren soltar ni una sola migaja de su tajada. Buscan que nada escape a sus sistemas impositivos confiscatorios y hasta han hecho creer a la mitad boba de la humanidad que mientras más alta es la tasa impositiva, mejor organizado está un país. Por eso hay, desde hace varios años, una sistemática campaña de las potencias contra los pequeños paraísos fiscales. No he oído a tantos soberanistas que hay por estos lares protestar por estos intentos de vulnerar la soberanía de esta digna nación latinoamericana.(O)

Los publicanos contra Panamá
Los publicanos, los cobradores de impuestos del Imperio romano, eran muy mal vistos en Israel y en todas las posesiones del gran Estado. Cuando Jesús incluye entre sus discípulos a Mateo el Publicano, lo hace con el ánimo de demostrar que el pasado no importa, por oprobioso que hubiese sido, cuando se ha renacido a la luz. Su situación es análoga a la de la prostituta Magdalena.
2016-04-11T00:00:14-05:00
El Universo

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