Queremos reelección

16 de Noviembre, 2015
16 Nov 2015
16 de Noviembre, 2015 - 00h00
16 Nov 2015

Las sociedades deberían manejarse por consensos éticos y no por leyes restrictivas. Las personas, queremos creer, se lavan las manos después de usar el inodoro sin que ninguna ley las obligue a hacerlo, de la misma forma sería ideal poder creer que votan en contra de la reelección de todas las autoridades. Pero como las cosas no son así, en este punto de la historia poner límites a la reelección por medio de normas se hace indispensable. Ya que hay necesidad de hacerlo, mi propuesta es una prohibición total, incluso cuatro años de gobierno de una misma persona es demasiado. Lo ideal sería un sistema similar al suizo, en el que el poder ejecutivo lo ejercería un consejo de ocho miembros, no reelegibles jamás, que rotarían una presidencia con pocas facultades durante seis meses cada uno.

Una organización de este tipo por el momento es difícil en el Ecuador. Hay que pensar en realidades políticas y, dado que tenemos que hacerlo, pienso que a Él debe permitírsele la reelección. La oposición no está en capacidad legal de impedirla, pero un ruidoso movimiento ciudadano puede servir de pretexto para que Él diga “acato el pronunciamiento del pueblo y no seré candidato”. Incluso puede que se llegue a la reforma de la Constitución permitiendo la reelección indefinida y Él, como muestra de “espíritu democrático y desprendimiento”, decida no intentarla. Echará mano a cualquier pretexto para evitar hacerse cargo de la cosa pública en 2017, porque sabe que quien tenga que hacerlo será poco más o menos el albacea de una quiebra. Y ese oficio no le gusta, Él disfruta gobernando un país boyante, con chequera abierta, no un estadito en el que hay que sudar para llegar vivo a fin de mes. Para Él lo ideal sería que su sucesor sea su amigazo, de tal manera que no vaya a ponerse a investigar o pedir cuentas, pero si no es éste, cualquiera vale. Y es que el pobre “pato” que quiera cargar con ese muerto, tendrá que realizar severas e impopulares reformas, que le harán odioso ante un pueblo mal acostumbrado a vivir bajo la cascada de dádivas que hizo posible la bonanza petrolera.

Tal como Velasco Ibarra, se irá a vivir en el país natal de su esposa, desde donde no dejará de criticar a su sucesor, quien quiera que sea, incluso si es su amigazo. Luego se dedicará a conspirar, lo que será fácil dada la inevitable impopularidad del nuevo mandatario y volverá llamado de nuevo a la presidencia por asonadas populares. Los dolorosos cambios ya estarán hechos, podrá disfrutar de una economía fiscal saneada ¡y lo tendremos treinta años más! La oposición debería exigirle a Él, responsabilizarse en 2017 de la crisis en que nos metió y sacarnos de ella... si puede... y no podrá. Entonces quedará claro ante esta generación y las venideras el monumental desastre que significó su administración. Y nadie querrá reelegirlo jamás, con ley o sin ley que lo impida. (O)

Queremos reelección
Las sociedades deberían manejarse por consensos éticos y no por leyes restrictivas. Las personas, queremos creer, se lavan las manos después de usar el inodoro sin que ninguna ley las obligue a hacerlo, de la misma forma sería ideal poder creer que votan en contra de la reelección de todas las autoridades.
2015-11-16T00:00:11-05:00
El Universo

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