En la ergástula del Vaticano

9 de Noviembre, 2015
9 Nov 2015
9 de Noviembre, 2015 - 00h07
9 Nov 2015

Asumiendo que ergástula es sinónimo de cárcel, imagino en ella a monseñor Lucio Vallejo Balda. Ha trascendido que la celda no es, como seguramente la querría Dan Brown, una mazmorra medieval, pero tampoco una habitación de cinco estrellas. Este cura español ha sido detenido con la acusación de robar y divulgar información reservada de la Santa Sede, incluidas grabaciones no autorizadas al papa Francisco, un delito que según las leyes de la Ciudad del Vaticano conlleva ocho años de prisión.

Vallejo Balda es un destacado experto en finanzas eclesiásticas que fue secretario de la Pontificia Comisión referente al Estudio y Dirección de la Estructura Económico-Administrativa de la Santa Sede (Cosea), un grupo de expertos creado por el pontífice argentino. En ella se incluyó, no se sabe por sugerencia de quién ni con qué aval profesional, a la relacionadora pública de origen marroquí Francesca Immacolata Chaouqui. Lo único que se recordaba de ella era unos imprudentes tuits en los que atacaba al exsecretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, y otras declaraciones atolondradas. También hizo pública su admiración por el escritor Giangluigi Nuzzi, que ahora publica el libro Via crucis, basado en información filtrada ilegalmente. Por otra parte, la mujer es casada con un informático que trabaja en el Vaticano. Chaouqui también ha sido acusada junto con Vallejo Balda, pero quedó en libertad condicional, pues ha ofrecido colaborar con las autoridades y ha descargado toda la culpa en el sacerdote español. Lo que se ve es que la señora en general habla más que una lora envinada.

¿Qué persiguen quienes filtraron la información? ¿Oponerse a la tan comentada reforma propuesta por el papa Bergoglio? No, porque las denuncias que publican podrían favorecer tales cambios, pero periodistas sensacionalistas e ignorantes quieren encontrar en ello rastros de una reacción ultraconservadora. Lo grave parece estar en que alguien, que podría ser o no Vallejo Balda o la indiscreta Chaouqui, haya lucrado de una acción de todas maneras prohibida.

De lo que se ha comentado del libro de Nuzzi y de otra publicación, Avarizia, de Emiliano Fittipaldi, de contenido afín, que también tendría origen en filtraciones ilegales, se alcanza a ver a una administración de la Iglesia más incompetente que corrupta, la típica organización burocrática en la que lo que es de todos es de nadie, dominada por la indolencia y los favoritismos. El papa interviene, desgraciadamente más con la suspicacia de alguien poco entendido en finanzas que con la visión de un ejecutivo dispuesto a dar un golpe de timón a la economía eclesiástica. Francisco I quiere una “Iglesia pobre para los pobres”, lo que es un oxímoron, porque una entidad pobre lo único que puede repartir es pobreza. Lo que se debería buscar es una buena y eficiente administración de los caudales eclesiásticos, que tampoco es que son tan cuantiosos como se cree, para dedicarlos a los fines propios de la institución, uno de los cuales es el auxilio a los pobres y necesitados. (O)

En la ergástula del Vaticano
Asumiendo que ergástula es sinónimo de cárcel, imagino en ella a monseñor Lucio Vallejo Balda.
2015-11-09T00:07:03-05:00
El Universo

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