Pasado mañana

1 de Junio, 2015
1 Jun 2015
1 de Junio, 2015 - 00h00
1 Jun 2015

En determinado día de esta semana, este servidor de ustedes celebrará, es un decir, los sesenta años de presencia en este planeta que cada vez le parece más inhóspito. Podría considerarse un síntoma de vejez ese sentirme extraño en el mundo. Los fantasmas que me atormentaban en los años setenta vuelven a encarnarse. El socialismo se expande, lo que es peor, en versiones iletradas y vulgares. La publicidad, las consignas, los eslóganes han reemplazado al pensamiento. La Iglesia católica vuelve a posiciones lloronas e insustanciales. Los países occidentales se revuelcan en el cieno de una crisis de valores y de liderazgo, sin voluntad para ponerse de pie. La China es un tigre de plástico, pero su poder es real y no cesa de expandirlo, dejando una impronta de contaminación, corrupción y represión. El islam se demuestra definitivamente renuente a aceptar valores liberales y republicanos. No veo al Estado Islámico derrotado en un futuro previsible. Con variaciones de detalle, nos encaminamos al atroz mundo tripartito profetizado por Orwell, en el que un número muy reducido de estados totalitarios se disputarán el planeta, enzarzados en interminables guerras, sometiendo a sus poblaciones más que a la esclavitud a la estupidez.

Siento que mi patria, mi verdadera patria, Occidente, está amenazada. Los fundamentos sobre los que se asienta están cuestionados. Libertad, razón, derechos humanos, república, se relativizan. Las virtudes que engrandecieron a esta sociedad, ambición, riesgo, responsabilidad, han caducado y suenan como malas palabras. Nos hemos convertido en comunidades timoratas, queremos acolchar el mundo para que no nos lastime en ningún sentido. Muchos gobiernos y muchas personas creen que contemporizando con los tiranos, con el terrorismo, con la delincuencia, con los fanáticos, se puede frenarlos. La experiencia histórica demuestra que tales actitudes no funcionan. Nuestra cultura, nuestra forma de vida, nuestras creencias comunes, han prevalecido abrumadoramente en los últimos ocho siglos, pero nada garantiza que esa tendencia se mantenga en lo venidero. Así, la más brillante de las civilizaciones, la que ha traído más bienestar al mundo en toda su historia, puede derrumbarse.

En semejante mar embravecido he pedido a la Divinidad un par de décadas más para escribir las biografías de los inquilinos que me habitan. Una veintena, ya lo sé, es corto tiempo y me angustia la certeza de que difícilmente en ese lapso la circunstancia del mundo cambiará sustancialmente. Como no soy propietario de ninguna torre de marfil, considero mi obligación meter mano en los acontecimientos, para que entre un poco de aire en estos laberintos incendiados, a sabiendas de que es inevitable quemarse en tal maniobra. Será áspero el mañana, pero seguro habrá un pasado mañana, en que volverá a prevalecer el buen sentido y la buena fe. No veré ese retorno, solo espero que no nos suceda como a los últimos helenistas, pienso en Porfirio y en Hipatia, que ante la arremetida del fanatismo y la barbarie, se habrán dormido con la esperanza de un renacimiento, pero este tardó mil años. (O)

Pasado mañana
En determinado día de esta semana, este servidor de ustedes celebrará, es un decir, los sesenta años de presencia en este planeta que cada vez le parece más inhóspito
2015-06-01T18:14:41-05:00
El Universo

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