Podemos hablar sandeces

13 de Octubre, 2014
13 Oct 2014
13 de Octubre, 2014 - 00h00
13 Oct 2014

En el llamado Encuentro Latinoamericano Progresista, ELAP, reunión de grupos izquierdistas que hace dos semanas se realizó en Quito, fue penoso contemplar cómo una amplia fracción de la población del continente traga una letanía de rancias consignas y eslóganes, con cincuenta años de vaciedad. En medio de ese montón de paja y hojarasca, destaca con prominente olor la presencia de verdaderos detritos, como el grupo español Podemos, representado por su máximo líder, Pablo Iglesias. Solemos creer que los países desarrollados ejercen, a todo nivel, una política desarrollada, con esto queremos decir un entorno en el que las instituciones republicanas, humanistas y racionales se han consolidado y se desenvuelven en procesos de derecho. No es así, cuando afloran el miedo y la incertidumbre en cualquier país pueden surgir populismos agresivos, retardatarios e irracionales. Lo vimos en la Europa de los años treinta del siglo pasado y parece que lo volveremos a ver. Surgen así movimientos, que si bien manejan discursos de distintos colores, se parecen en su matriz antirrepublicana, demagógica y caudillista. Ejemplos: el berlusconismo en Italia, el lepenismo en Francia y Podemos en España.

El cerebro de Pablo Iglesias una verdadera “máquina de necedades”, diría Cervantes, eso más con el freno dañado. Descontrolado calificó a ciertas personas como “grupo de lúmpenes, gentuza de clase mucho más baja que la nuestra”... y tiene que andar pidiendo disculpas por tales desafueros (ya sabemos, no hay nada más pensado que lo que se dice en un momento de ira). Este dirigente español, que califica a Hugo Chávez de “demócrata” y al régimen castrista de “referencia de emancipación... para toda América Latina”, dijo que ha venido a aprender en Sudamérica de los gobiernos progresistas. ¿Qué será lo que quiere saber? ¿Cómo amordazar la prensa? ¿Cómo reprimir las protestas? ¿Cómo desatar la mayor inflación del hemisferio? Lindas recetas se va a llevar a España. Pero dudamos seriamente de que esa haya sido su intención. Sucede que este individuo es miembro del consejo ejecutivo de la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales, CEPS, del cual forma parte también nada menos que Roberto Viciano, el abogado español que lo conocemos aquí por “soplar” a los constituyentes de Montecristi (soplar: 7. tr. Sugerir a alguien algo que debe decir y no acierta o ignora. DRAE), razón por lo que fue conocido como el “soplador”. Estos no vienen a aprender sino a enseñar.

¿Y qué vienen a enseñar? Pablito (Madrid, 1978) dice que la esencia de su doctrina es un “leninismo amable”. Debe ser por su corta edad que ignora lo que fue el leninismo. La izquierda mundial pretende distraer la atención focalizando en los crímenes de Stalin, “ese era el único malo” quieren decir. Pues no, Lenin gracias a que murió joven, solo quedó debiendo cosa de un millón de cabezas, siempre y cuando no se le imputen los millones que sucumbieron por las hambrunas causadas por sus desatinadas políticas. ¿El leninismo amable? Ya nos vendrá alguno con el “nazismo compasivo”.

Podemos hablar sandeces
En el llamado Encuentro Latinoamericano Progresista, ELAP, reunión de grupos izquierdistas que hace dos semanas se realizó en Quito, fue penoso contemplar cómo una amplia fracción de la población del continente traga una letanía de rancias consignas y eslóganes, con cincuenta años de vaciedad.
2014-10-19T19:29:20-05:00
El Universo

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