Tierras de María

26 de Mayo, 2014
26 Mayo 2014
26 de Mayo, 2014 - 00h00
26 Mayo 2014

En mi reciente visita a Lourdes estuve en un lugar poco concurrido por los peregrinos que acuden a esa ciudad, cuyo interés se concentra en el descomunal santuario que conmemora las apariciones de la Inmaculada Concepción a Bernardetta Sobirós. Ese sitio poco frecuentado es la parroquia del Sagrado Corazón. A un lado de esta construcción obvia pero no fea se encuentra la estatua del padre Dominique Peyramale, quien era párroco del pueblo al tiempo de las apariciones. Una placa dice que este bronce es una donación de los amigos del cura. Hay algo melancólico en todo esto. Este sacerdote era, a decir de Emile Zola, un hombre inteligente y honesto, que inicialmente no creyó en las apariciones. Terminó cediendo a la presión de las multitudes ansiosas por ver milagros, pero la masiva devoción acabó con lo que seguramente era su ideal, una tranquila vida en una parroquia sin tumultos.

La historia del pobre padre Peyramale refleja bien la trayectoria que ha tenido la Iglesia católica en el caso de las apariciones marianas y de otros milagros. Primero, oposición, intento de silenciar las siempre inoportunas manifestaciones sobrenaturales, que rompen la rutina eclesiástica, para luego aceptarlas ante el evidente impacto en las muchedumbres. Se debería ser muy claro al decir que el culto a los lugares e imágenes relacionados con tales apariciones es algo que “se permite” y que la Iglesia no puede afirmar con toda su autoridad que tal hecho es verdadero, menos imponerlo como tal a los fieles. Estos pueden, si su conciencia así les dicta, creer en la realidad de esos fenómenos, pero no se deja de ser católico si no se piensa así.

Acaba de exhibirse en las salas de cine del país la película Tierra de María, del director español Juan Manuel Cotelo, en la que entrevista a varias personas que han tenido algún tipo de vivencia sobrenatural relacionada con la Virgen María. No comento el filme desde una óptica cinematográfica, pero señalo que ciertos rasgos “de humor” que se introducen son inoportunos y las recreaciones de escenas bíblicas o sobrenaturales, poco afortunadas. El semidocumental está centrado en la Virgen de Medjugorje, que se supone que se aparece en un pueblo de Bosnia-Herzegovina, de hecho concluye con un reportaje sobre una colosal concentración de fieles y clérigos en ese lugar, tras el cual el director-actor parece convertirse en un firme creyente. Anotemos que estas apariciones en el país balcánico se encuentran en una etapa anterior incluso a la permisión del culto, actualmente hay una tolerancia extraoficial a las celebraciones allí, pero las autoridades eclesiásticas han sido enfáticas al señalar que no se ha podido establecer el carácter sobrenatural de estos fenómenos.

En lo personal, haciendo uso de la maravillosa libertad que disfrutamos los católicos, autorizado por la doctrina, pienso que la revelación se selló con la muerte del último de los apóstoles. No soy proclive a creer en milagros y apariciones, ni siquiera en Lourdes, tan cercano a mi corazón.

Tierras de María
En mi reciente visita a Lourdes estuve en un lugar poco concurrido por los peregrinos que acuden a esa ciudad, cuyo interés se concentra en el descomunal santuario que conmemora las apariciones de la Inmaculada Concepción a Bernardetta Sobirós.
2014-05-27T13:20:34-05:00
El Universo

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