Hace una semana se descubrió en el sur de Quito los restos de una mujer que fue degollada y descuartizada. Su cuerpo estaba junto a un basurero metálico.

Dos días después otra mujer fue rescatada por la Policía en El Triunfo, provincia del Guayas, cuando su exconviviente la golpeaba y le realizaba varios cortes en las piernas.

La fémina relató al fiscal que el sujeto le echó alcohol en las heridas y que puso a calentar al fuego un cuchillo oxidado y se lo colocó sobre los cortes abiertas para causarle más daño.

En otro cantón del Guayas el jueves fue descubierto los restos de una niña de 13 años que desapareció en febrero del 2020. Un sospechoso que aparece en videos llevándose a la menor en una motocicleta fue interrogrado el año pasado, pero no lo detuvieron por falta de pruebas.

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El presidente electo, Guillermo Lasso, anunció la semana pasada que crearía una Defensoría de los derechos de la mujer, con el fin de garantizar la igualdad de género en el país y expresó que el objetivo de su gobierno sería reducir a cero la cifra de femicidios, delito que solo este año ha cobrado la vida de 38 mujeres a nivel nacional.

Cada tres días una mujer es asesinada en Ecuador por el hecho de ser mujer, pero a diario se registran casos se violencia. Las víctimas son niñas y adultas de todas las clases sociales.

En diez días estarían listos la pericia del celular y los análisis de sangre de los médicos que se suicidaron en Guayaquil

Rosandi López, abogada de la Fundación Amiga, Ya No Estás Sola, considera que el gobierno debería crear medidas para sensibilizar, orientar y educar a la sociedad para prevenir y erradicar la violencia, pues cuando se pone en marcha el aparato judicial el daño ya está hecho.

Ella considera que no existe una prevención y propone articular entidades como el Ministerio de Salud, la Policía y la Fiscalía.

“El aparato judicial está, la ley está, pero no funciona coordinadamente con otros entes. No hay un sistema de salud sensibilizado que identifique la violencia y pueda elaborar un reporte así la víctima no quiera denunciar. Debe tenerse un departamento con un psicóloga que intervenga. Espero que el nuevo gobierno sensibilice y cree políticas y que trabajen en conjunto. Una materia de derechos humanos en la secundaria para educar en igualdad y respeto hacia las mujeres”, propone López, quien señala que el gobierno que llega debe invertir recursos para que la nueva Defensoría pueda ejecutar políticas de prevención.

Al igual que ella, la abogada Beatriz Bordes, presidenta de la Fundación María Guare, insiste en que no solo se debe combatir las consecuencia (la violencia), sino trabajar en la causa y crear nuevas masculinidades. Bordes propone terapia para hombres y detalla que actualmente solo el 20% de los asistentes a las charlas que su organización dicta son hombres y normalmente menores de 30 años, quienes “tienen la mente abierta”.

Osamenta de una niña desaparecida hace un año fue hallada en Marcelino Maridueña

Annabelle Arévalo, psicóloga y coordinadora del área de Violencia del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam) considera que la violencia en los ultimas años se han incrementado. Ella considera que esto sería una respuesta al empoderamiento femenino y explica que los hombres no saben cómo reaccionar ante el cambio de mentalidad que viven las mujeres y se sienten amenazados.

En la actualidad son 70 fiscalías especializadas a escala nacional.La fiscal Yoly Pinillo, quien está al frente de la Fiscalía de Violencia de Género del Guayaquil, aseguró que en su despacho recibe más de 200 denuncias mensuales. La funcionaria menciona que muchos de los casos son archivados porque las víctimas deciden no seguir adelante con los procesos.

“A veces debo llamarlas y convencerlas para que se presenten, pero no vienen y lamentablemente no se las puede obligar”, señaló la fiscal. (I)