Si los sectores sociales salieron a las calles es porque a lo largo de este primer año de Gobierno el presidente Guillermo Lasso no ha cumplido sus ofertas de campaña, aseguran cuatro dirigentes de gremios consultados por este Diario. Y tampoco, afirman, hubo acogida a las propuestas que estos le llevaron. Esto pese a que el Gobierno ha realizado llamados al diálogo.

Según una encuesta de la empresa Click Report, el 71,18 % de la población considera que ha hecho una mala gestión y el 28,82 % que ha sido buena. Lo mejor, según el sondeo, fue el plan de vacunación; y lo peor, que no ha cumplido con su plan de Gobierno.

Lasso enfrentó la protesta más importante en octubre del año pasado. Fue convocada por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y otros grupos de maestros, jubilados y estudiantes. Hubo cierre de vías en varias provincias del país, así como marchas por las capitales. Estas manifestaciones no alcanzaron, sin embargo, el nivel de violencia del 2019.

El motivo central de las movilizaciones fue el alto costo de las gasolinas eco, extra y el diésel, que se fijaban con base en un sistema de bandas. Días antes de la convocatoria a las calles, Lasso congeló los precios de estos combustibles, pero a un nivel superior al que tenían entonces: quedaron en $ 2,55 las gasolinas y $ 1,90 el diésel.

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El líder de las protestas fue el presidente de la Conaie, Leonidas Iza, a quien Lasso calificó de ‘golpista’. Con él y otros dirigentes se sentó el mandatario en una mesa en el Palacio de Carondelet para tratar de llegar a acuerdos. Pero esto no ocurrió porque el régimen y los indígenas no cedieron en sus posturas sobre el precio de los combustibles.

Hubo, también, movilizaciones de las centrales sindicales que protestaron contra el proyecto urgente de Ley de creación de oportunidades, que tenía tres ejes: tributario, laboral y de inversiones; este no fue admitido por la Asamblea.

En lo laboral se planteaba la creación de una nueva ley con tipos de contratos que, para ellos, afectaban los derechos de los trabajadores. Además se quejaron de la falta de empleo, el alto costo de la vida y el mal manejo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

El Gobierno también generó mesas de trabajo con estos grupos, pero al momento no hay acuerdos.

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Y los maestros, agrupados en la Unión Nacional de Educadores (UNE), han realizado huelgas de hambre en dos momentos para exigir que se cumpla el incremento salarial dispuesto en la reforma a la Ley Orgánica de Educación Intercultural y que fue objetado por el régimen alegando que el impacto fiscal es demasiado fuerte.

Sus medidas de hecho han incluido crucifixiones y desangres simbólicos, así como plantones y cierre de vías de acceso a las principales ciudades.

En tanto, productores de banano y de arroz también han recurrido al bloqueo de carreteras para reclamar por el incumplimiento en los precios oficiales de los productos.

Productores bananeros cerraron la vía de ingreso a El Triunfo. La intención era llamar la atención del Gobierno para que adopte acciones para paliar la crisis del sector. Foto de Archivo Foto: API

En el caso puntual del banano han pedido que se declare una emergencia para el sector porque consideran que viven una grave crisis, además, por la guerra entre Ucrania y Rusia, que ha generado el cierre de un importante mercado de exportación y el incremento de los fertilizantes.

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Desde la Conaie, la queja principal es que el régimen no ha tomado en cuenta las propuestas que se plantearon en las mesas de diálogo en Carondelet.

Carlos Sucuzhuñay, presidente de la Ecuarunari (filial de la Sierra de la Conaie), opina que el modelo capitalista del Gobierno lo ha cerrado a otras alternativas, como las que ellos plantearon en una agenda programática, Minka por la Vida, que se elaboró con 166 representantes de organizaciones sociales de Costa, Sierra y Oriente.

El presidente ha venido manejando la economía de todos los ecuatorianos en favor de los intereses del sector al que él representa (los banqueros). Y por eso la sociedad ecuatoriana se resiente y sale a las calles.

Carlos Sucuzhuñay, presidente de la Ecuarunari (filial de la Sierra de la Conaie)

Una de las principales era la rebaja de los combustibles, algo que el dirigente ve viable considerando el alto precio que por estos días tiene el barril de crudo; además de fortalecer las instituciones interculturales, atender a los campesinos con insumos y créditos, y detener las actividades mineras y petroleras, y la venta de bienes del Estado como el Banco del Pacífico.

Sucuzhuñay rechaza las declaraciones de Lasso respecto a que algunos dirigentes indígenas, entre ellos Iza, usan la protesta como plataforma electoral. “Todos los presidentes, Gustavo Noboa, Lucio Gutiérrez, Rafael Correa, Lenín Moreno, han dicho eso para dividir la estructura orgánica, pero no han podido”, expresa.

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También las centrales sindicales se quejan de la poca apertura del régimen al diálogo.

“Tuvimos una reunión con el presidente, le explicamos todos lo que queremos, lo que defendemos: empleo, no a la venta del Banco del Pacífico y otros activos del Estado, que no recorte el presupuesto de salud y educación, que sinceremos la deuda del Seguro Social, que combatamos la corrupción juntos en una ‘minga’... y le reconocimos que la vacuna fue un avance importante, pero que hay que acompañar esto con las medicinas en los hospitales... Presentamos un proyecto de Código de Trabajo, moderno, amplio, para discutirlo en el país, para socializarlo con los empresarios, la academia, la prensa, los legisladores, porque las leyes son para todos los ecuatorianos, no solo para un sector. Hay mesas técnicas para discutir todos estos temas... Pero debe haber voluntad política”, según Mesías Tatamuez, dirigente del FUT.

Las protestas no se hacen por hacer, son un derecho. El FUT se moviliza, pero también propone.

Mesías Tatamuez, dirigente del Frente Unitario de Trabajadores (FUT)

El dirigente señala que desde el Gobierno deben impulsarse acuerdos nacionales profundos con todos los sectores respecto a temas como generar empleo, una justicia independiente, combate a a la corrupción...”.

La Unión Nacional de Educadores (UNE) ha hecho huelgas de hambre para exigir que se cumpla la equiparación laboral. Foto de Archivo Foto: El Universo

Para Jorge Escala, exlegislador y dirigente de la Unión Nacional de Educadores (UNE), lo que ha empujado a los sectores sociales a las calles es el incumplimiento de las ofertas de campaña.

El Gobierno ha demostrado incapacidad, no puede dirigir los destinos del país; por eso los trabajadores levantamos la consigna “Ni Lasso, ni Correa, que se vayan todos. Gobierno popular”… Eso significa que los trabajadores, que hemos enfrentado a la derecha del siglo XXI de Correa y a la derecha tradicional de Lasso, debemos construir una propuesta de cambio en Ecuador.

Jorge Escala, dirigente de la Unión Nacional de Educadores (UNE)

Y enlista algunas: “No se cumple con el presupuesto para la educación, los estudiantes siguen sin libre acceso a la universidad, no ha atendido al agro, no ha invertido en obra pública para generar empleo, se mantiene la precarización laboral, dijo que no subiría impuestos e hizo todo lo contrario, dijo que iba a recuperar lo robado y más bien continuó con la práctica corrupta de comprar conciencias en la Asamblea para lograr votos…”.

Escala dice que el régimen ha abierto espacios de diálogo, pero “de oídos sordos” y con grupos afines solamente, y que solo han servido para el reparto de cargos.

A Franklin Torres, presidente encargado de la Federación Nacional de Bananeros del Ecuador (Fenabe), le preocupa que el Gobierno se haya alejado tanto de los ciudadanos, sobre todo del sector del campo. “Se jaló el año en agricultura”, opina.

Si el presidente no abre más su abanico de posibilidades en cuanto a recibir las propuestas de la ciudadanía, en este caso de los productores, la protesta social aumentará en los próximos meses. El descontento va creciendo y eso se refleja en los porcentajes de aceptación que tiene. La única forma para que esto cambie es acercándose al pueblo con medidas que lo beneficien.

Franklin Torres, presidente encargado de la Federación Nacional de Bananeros del Ecuador (Fenabe)

“Lasso ganó la presidencia porque se acercó al pueblo. En campaña, a los agricultores nos ofreció atender la ruralidad, pagar los precios mínimos de sustentación y de indexación. Pero se ha distanciado porque le ha dado mayor importancia a la caja fiscal, al ahorro en la reserva monetaria, no ha invertido en la obra social, en la agricultura”, refiere el dirigente.

Torres cuestiona que, al menos en el tema agrícola, el régimen no ha tenido buenos interlocutores, refiriéndose a los ministros de Gobierno y de Agricultura con los que se han sentado a negociar mecanismos de ayuda para el sector, que siente que está en crisis y desatendido. “Lo que pedimos no es nada descabellado: que haga respetar la ley, que proteja a los ciudadanos”.

Lasso ha dicho que está abierto al diálogo con todos los sectores sociales, pero que no aceptará chantajes. (I)