La alerta entregada por la NOAA sobre la tormenta solar geomagnética que puede afectar a la Tierra ha recordado a los astrónomos el temible evento Carrington, ocurrido en 1859.

Denominadas eyección de masa coronal o CME, las tormentas geomagnéticas son ondas de radiación y viento solar que se desprenden del Sol en el periodo llamado Actividad Máxima Solar. Este fenómeno ocurre cuando el Sol emite una gran cantidad de partículas cargadas y radiación electromagnética que interactúa con el campo magnético terrestre y la atmósfera superior de la Tierra.

De acuerdo a https://www.spaceweather.com/, la gran mancha solar AR3664 ha lanzado la asombrosa cifra de cinco CME hacia la Tierra, que al fusionarse podrían provocar tormentas severas. Según un modelo de pronóstico de la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) tres primeras CME podrían fusionarse para formar una “CME Caníbal”, que se espera que llegue a la Tierra el 11 de mayo.

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Las CME caníbales se forman cuando las CME que se mueven rápidamente superan y devoran a las eyecciones más lentas que tienen delante.

Los vientos solares que se mueven directamente hacia la Tierra a casi 800 kilómetros por segundo alcanzarán el planeta hacia las 20:00 hora del este (24:00 GMT). “Tenemos por delante un acontecimiento muy, muy raro”, dijo en una conferencia de prensa Shawn Dahl, coordinador en el Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC, en inglés) en Boulder, Colorado.

La serie de erupciones comenzó el 8 de mayo y las condiciones para la tormenta persista podrían durar todo el fin de semana.

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“Hemos notificado a los operadores de infraestructura crítica, incluidas las comunicaciones, los satélites y las plantas de energía eléctrica”, añadió el funcionario.

SWPC ha alertado también a la Agencia de Gestión de Emergencias (FEMA), pero no espera “un colapso pasivo catastrófico”.

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Las tormentas geomagnéticas, explicó el portavoz, pueden tener impacto en la infraestructura orbital terrestre y en la superficie de la Tierra con el potencial de interferir con las comunicaciones, la red de energía eléctrica, la navegación y las operaciones de radio y de satélites.

Evento Carrington

Las ondas de choque internas creadas por este tipo de colisiones de CME trabajan provocando tormentas geomagnéticas cuando chocan contra el campo magnético de la Tierra y podrían provocar una fuerte tormenta geomagnética (G3). Con dos CME más siguiéndolas de cerca, los niveles de tormentas podrían llegar a ser extremos (G4), provocando auroras en latitudes medias y bajas en toda Europa y Estados Unidos.

Spaceweather recuerda que la categoría 5 fue la que produjo el evento Carrington, que durante agosto y septiembre de 1859, en el hemisferio norte y sur del planeta se empezaron a divisar auroras boreales a gran escala, producto de las llamaradas solares que estaban acercándose a la Tierra, lo que hizo fallar los sistemas de telégrafo a nivel mundial. En Norteamérica y Europa se produjeron incendios masivos, por los circuitos afectados por la tormenta solar.

El evento registrado fue nombrado en honor al astrónomo británico Richard Carrington, quien observó y registró las manchas solares que produjeron la tormenta geomagnética más intensa jamás registrada en la Tierra.

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Las tormentas solares ocurren regularmente y son de intensidad moderada con impacto limitado en la infraestructura terrestre, recuerda National Geographic. (I)