Víctor conversa sin problemas sobre el tema del que un sinnúmero de hombres prefiere no hablar y, mucho menos, vivir: el examen de la próstata, específicamente aquel que se conoce como examen tacto rectal.

“La verdad no me ha dolido. Hay incomodidad, pero ninguna al sentarse ni nada por el estilo”, comenta el guayaquileño de 54 años, quien se chequeó en marzo pasado.

Este examen lo practica un urólogo y consiste en la introducción de un dedo por el ano para palpar la estructura de la glándula prostática, donde se produce el líquido seminal. Un chequeo que puede significar la detección temprana del cáncer de próstata, explican especialistas.

Cada 11 de junio se conmemora el Día de la Lucha Contra el Cáncer de Próstata, el cáncer más común entre los hombres adultos en el mundo.

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En el 2018, el sistema de salud de Ecuador registró 1.788 internamientos hospitalarios por tumor maligno de próstata; un año después, los casos sumaron 1.880. En cambio, en 2020, la enfermedad causó la muerte de 1.228 hombres, según los registros del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

El doctor Marcos Rendón Joniaux, jefe del área de Urología del hospital de la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer del Ecuador (Solca) en Guayaquil, explica que la detección temprana de la enfermedad representa una supervivencia del paciente del 100%.

“(El examen tacto rectal) es un proceso que dura pocos segundos y que salva la vida. Si tenemos responsabilidad con nuestra familia, nuestros hijos, tenemos que hacernos un tacto rectal anual, por lo menos, a partir de los 45, 50 años, dependiendo del caso”, enfatiza el galeno.

Entre los factores de riesgo para desarrollar ese tipo de cáncer están la edad y la genética, refiere el urólogo-oncólogo José Medina Coello.

“Vemos el cáncer de próstata en personas muy jóvenes, incluso, menores a los 40 años, a pesar de que lo más común es entre los 40, 50 años de edad o más. La frecuencia del cáncer de próstata va a ser mayor conforme tengamos más años. La raza negra está a dos o tres veces más de riesgo con relación a los blancos o caucásicos. Hemos visto, incluso, incremento en los asiáticos”, enlista el doctor Medina y agrega que “cuando tenemos dos o más familiares directos que tuvieron cáncer de próstata hay un factor de riesgo para que haya el cáncer de próstata familiar o hereditario”.

La ciencia también ha encontrado una relación entre “los hombres portadores de mutaciones en los genes BRCA1 y/o BRCA2 con un riesgo aumentado de padecer una forma más agresiva del cáncer de próstata”.

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El desconocimiento puede costar vidas

El desconocimiento de la existencia de la enfermedad, sus métodos de detección y tratamientos avanzados para combatirla se suma a ideas infundadas que predisponen a hombres para que no consulten a un especialista -como el mito de que se pierde masculinidad, el dolor que representan los exámenes, las burlas de conocidos-, que podrían tener un costo alto: la vida de esa persona que necesita ser diagnosticada y tratada, advierten los médicos.

“A mí me han hecho el examen en las dos posiciones que se recomienda, todo depende del urólogo. Una es acostado, alzando las piernas; y, la otra es que te agachas. De las dos formas se siente más incomodidad que dolor. El tacto no es más que 30 segundos”, describe Víctor, quien se siente tranquilo al haber recibido un resultado favorable meses atrás.

El examen tacto rectal, sin embargo, enciende las alarmas del especialista, indican los urólogos, cuando se ha identificado un cambio en el tamaño de la glándula y en su consistencia, de blanda a dura.

Ilustración del procedimiento de tacto rectal para revisar el estado de la próstata. Crédito: imagen tomada del portal web www.urologosmalaga.com.

El doctor Rendón, jefe del área de Urología del hospital de Solca en Guayaquil, menciona que hay exámenes complementarios, cuyo valor es relativamente accesible.

“El costo de un chequeo de próstata es relativo, no va más allá, tal vez, de un par de consultas, un examen de sangre que no es tan caro, que es el antígeno prostático específico y máximo una ecografía de abdomen y pelvis. Por lo tanto, privadamente, haga de cuenta que entre todos estos rubros el paciente gasta máximo $ 300. Y un paciente de un hospital no creo que gaste más de $ 80 o $ 100. Y esto una vez al año no es gran cosa. De todas formas, en todos los hospitales del Ministerio de Salud Pública también se pueden hacer chequeos”, detalla el galeno.

En el área de consultas de Urología de Solca-Guayaquil, el doctor Rendón estima que por semana ven de 20 a 30 pacientes diagnosticados y por diagnosticar de cáncer de próstata. Muchos de ellos, agrega, llegaron a chequearse cuando tenían síntomas, es decir, cuando la enfermedad estaba avanzada.

Los principales síntomas que alertan a las personas que padecen ese tipo de cáncer son: aumento de la frecuencia urinaria, sea en el día o en la noche; goteo al final de la micción, intermitencia o en ocasiones dificultad para el inicio de la micción; sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga; disminución de la fuerza del chorro durante la micción; obstrucción, es decir, no es posible la micción, y con ello viene dolor pélvico; puede aparecer sangrado por la orina, aunque es menos frecuente.

“Generalmente, en la mayoría de los casos, cuando ya tenemos síntomas es porque el cáncer de la próstata ya no se encuentra dentro de esa glandulita, para darle síntomas tiene que haber salido de la próstata, de haberse ido a otros sitios como son los huesos, ganglios. Vamos a tener dolor óseo, generalizados”, indica el urólogo-oncólogo José Medina, quien insiste en la prevención.

No obstante, el galeno sostiene que algunos de esos síntomas también pueden presentarse cuando existe un crecimiento benigno de la glándula prostática, es decir, que no significa un riesgo de cáncer, pero sí una afectación a la calidad de vida de la persona. En cualquiera de los casos, los doctores recomiendan acudir al especialista para una valoración y posible tratamiento.

En los casos de cáncer dependerá de cada cuadro si se extirpa la próstata y tejidos cercanos, o si se aplica algún método para combatir el tumor, como la radioterapia, señalan los especialistas.

Otros problemas de salud de la próstata

Esta glándula es susceptible a inflamarse si se descuida el aseo o la protección cuando el sujeto tiene una vida sexual activa, advierte el urólogo Fernando Hernández.

“Entre los problemas infecciosos destaca la prostatitis, que es una inflamación de la glándula prostática producto de infecciones. Las prostatitis son más comunes en los adolescentes, en las personas jóvenes que tienen múltiples parejas sexuales. Entre las principales causas de prostatitis tenemos a las enfermedades de transmisión sexual”, explica el especialista.

Por ello, Hernández recomienda el uso de preservativo para evitar un contagio y riesgos de prostatitis.

“Ahí el tratamiento de opción son los antibióticos”, refiere.

“Cuando la infección es por primera vez y es reciente se llama prostatitis aguda, pero si el paciente adquiere una infección y no se trata correctamente, no acude a un especialista calificado, de aguda puede pasar a prostatitis crónica. Y eso sí es más difícil de tratar porque los cuadros no se resuelven por completo, sino que se presentan, se curan y después vuelven a aparecer”.

La prostatitis crónica es un cuadro más severo de la afección, con lo cual, según el urólogo, la persona presentará dolor alrededor del ano, dolor testicular, dolor al orinar, secreciones por donde sale la orina, dolor al eyacular y rastros de sangre en la esperma. (I)