El sueño de comprar un auto, nuevo o usado, puede volverse un dolor de cabeza si quien lo adquiere no tiene claridad sobre las condiciones de los créditos que se otorgan con ese fin y si se incumple con el pago del préstamo será peor.

Un total de 90.823 vehículos nuevos se vendieron en Ecuador hasta agosto pasado, 20 % más que el mismo periodo del 2021 cuando fueron 76.030 carros. Una gran parte se adquiere a través de créditos, indica la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (Aeade).

Este es el trámite para levantar la prohibición de venta de su vehículo luego de terminar de pagarlo

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Hay dos formas principales de financiar la compra de un vehículo con un crédito, que por lo general es de consumo, cuya tasa de interés efectiva anual actual es del 16,03 %.

Una es de forma directa a través de las concesionarias o las instituciones financieras, en la que el auto adquirido queda prendado (reserva de dominio), es decir, funciona como garantía por si finalmente el comprador no puede cubrir el endeudamiento.

La segunda opción es pagar con un crédito que tiene otra garantía, en este caso el vehículo que se compra sale sin gravamen. “Aquí se deberá establecer algún tipo de caución (garantía que exhibe un individuo respecto del cumplimiento de una obligación)”, indica César Coronel Garcés, gerente general del Estudio Jurídico Defensa de Deudores, que da asesoramiento a las personas con problemas de sobreendeudamiento.

En las entidades de la economía popular y solidaria (cooperativas y mutualistas) se aplica más esta segunda opción con garantía quirografaria sin prendar el auto que se adquiere, afirma Estuardo Paredes, presidente de la Red de Integración Ecuatoriana de Cooperativas de Ahorro y Crédito (Icored).

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“Prefieren sacar el crédito sin prendar el auto porque se ahorran el pago del seguro, por lo que consiguen otras garantías para el préstamo. El cliente paga por el seguro desde $ 800 al año y tiene que contratarlo al menos el tiempo que le llevará cancelar el préstamo, entonces quieren ahorrarse ese valor. Nosotros sí hacemos un seguimiento de que al menos compren el vehículo, ya sea nuevo o usado”, agrega.

Pero sí hay casos en los que tras comprarlo lo colocan a nombre de otra persona, dice Paredes, entonces si no pagan el crédito ya no se puede contar con ese bien para recuperar el préstamo otorgado. “También hay gente consciente que hace convenios de pago, lo importante es cumplir con la obligación financiera”.

La Superintendencia de Bancos indica que el saldo de las deudas por los créditos en el subsector de elaboración y venta de vehículos llegaba a $ 893,1 millones en junio pasado, la última cifra disponible.

Lo que procede ante la mora, cuando se incumple el plazo otorgado para pagar la cuota mensual, es el cobro de los gastos de sobrecargo por interés de mora, que se aplica cada día que la persona no cumple con su obligación a tiempo.

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Y la consecuencia es que la persona deudora termina afectando su score crediticio. Un vocero de Equifax, empresa proveedora de esta información, señala que la metodología que se aplica es similar más allá de la fuente del crédito y el producto que se adquiera con crédito.

“La afectación se da cuando hay atrasos, cuando las personas no llegan a un acuerdo porque tienen un problema de capacidad de pago, enfermedad, pérdida de empleo, es decir, hay un atraso de una o dos cuotas y no se va a la institución a comentar que se tiene otra situación económica y que no se podrá cubrir. Si no se llega a un arreglo, lo que se genera es un deterioro en el comportamiento de pago que se refleja en el score”, manifiesta.

Esta calificación mide el hábito de pago en los últimos 36 meses, por lo que la disminución del score se da de manera gradual.

Las medidas de alivio financiero aprobadas con el fin de paliar el impacto de la pandemia fueron prolongadas hasta el 31 de diciembre de 2022 con lo que el reporte del no pago al buró de crédito es al día 61 de que se entra en mora.

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El trámite de comprar un auto no termina con pagar el crédito: hay que levantar el gravamen en el Registro Mercantil

A partir de enero del 2023 las cuotas se reportarán como vencidas a partir del día 31 que se entra en mora, periodo contado desde la fecha límite de pago máximo que tiene el deudor en el caso de las instituciones financieras. “Entonces hasta que se da el reporte al buró hay un rango en el que las entidades buscan un compromiso de cancelar en una nueva fecha”, indica Equifax.

Si durante el plazo antes de reportar, que ahora es de 61 días y a partir del 2023 será de un mes, se llega a un acuerdo interno entre el deudor y la institución que implica un mayor tiempo de espera, tampoco es reportado al buró.

Los registros de Equifax muestran que solo una de cada diez personas deudoras en el país se atrasa y tiene pagos vencidos.

El problema se hace mayor cuando no se cumple con el pago de manera reiterada y a largo plazo. En ese contexto se aplican otros mecanismos establecidos en la Ley Orgánica para la Regulación de Créditos para Vivienda y Vehículos, reformada en diciembre del 2017.

Uno de ellos es entregar el bien mueble adquirido para suplir la totalidad de lo adeudado sin que la persona quede con un saldo por pagar. Los requisitos contemplados en el art. 3 de la norma jurídica mencionada es que el monto inicial del crédito no exceda los cien salarios básicos ($ 42.500 en este año), que el endeudamiento sea para adquirir un único vehículo de uso familiar o personal y que este se constituya en prenda en garantía del crédito concedido o se pacte reserva de dominio.

“Tienen que cumplirse esas tres condiciones para acceder a este beneficio. A la persona le entregan el vehículo pero está prendado, es decir, tiene un gravamen que se inscribe en el Registro Mercantil, lo que limita el derecho de propiedad y asegura a la entidad acreedora la recuperación del bien o el valor prestado”, dice Coronel.

El remate del auto es la última opción tras intentos de renovar el préstamo, según las nuevas capacidades de pago del cliente, coinciden los voceros de las entidades financieras.

El término de único vehículo se refiere a que la persona beneficiaria no debe tener otro a su nombre en el momento que accede al crédito. “Pudo tener hace 20 años un carro, pero si lo adquiere ahora cuando ya no lo tiene se aplica este beneficio de que con la entrega del bien mueble se cubre la totalidad de la deuda. El acreedor no podrá alegar que falta un saldo por gastos procesales, de abogados y cobranzas porque la ley protege al deudor en el sentido de que entrega y con eso se suplen la deuda y todos los gastos que acarrea”.

Cuando el monto inicial y el tipo de garantía del crédito y las condiciones del deudor no son acordes a los tres requisitos mencionados, el comprador puede ser sometido a un proceso judicial en el que además de perder el vehículo, si está prendado, tendrá que pagar los intereses, costas procesales, gestión de cobranza. Terminará pagando bastante más de lo que le prestaron”, asegura Coronel.

No hay datos específicos sobre qué porcentaje del crédito automotor termina con el embargo del vehículo. “En general hay una conciliación con la novación del crédito según las nuevas capacidades de pago del cliente, se establece una cuota menor pero se alarga el plazo”, dice Paredes.

¿Cómo queda el ‘score’ crediticio cuando se retira el vehículo al deudor?

El embargo y el remate de la prenda (como un automóvil) es una situación extrema en la que hay de por medio un tema legal, indica el vocero de Equifax.

“La recomendación en este caso es pagar a tiempo el resto de deudas que se tengan, ya que el score mide el comportamiento, no solo el pago de una sola deuda, sino las obligaciones que uno adquiere en el tiempo. Si muestro cumplimiento después de este traspié que tuve seguramente el score va a ir mejorando y eso permite que haya una reinclusión”.

En los siguientes 36 meses este incumplimiento de la deuda que implicó el retiro del vehículo ya no será un parámetro de la calificación (score crediticio), según Equifax. “Pero si en ese periodo no se hizo un nuevo crédito no se alimenta el comportamiento de crédito, es como si me hubiera quedado varado en el tiempo, entonces para reconvertir el indicador hay que tener la deuda y cumplirla”.

El pospago a tiempo del servicio de internet fijo, por ejemplo, va alimentando este comportamiento. “Eso indica que la persona se está reincluyendo, posiblemente no tendrá un score muy alto pero tampoco hay un deterioro muy acelerado. La institución financiera entenderá que fue una situación puntual y que desde entonces ha venido cumpliendo al día”.

Las personas que acceden a un primer crédito en una casa comercial, luego de un año reciben el de una cooperativa y después de quince meses el de un banco, según las cifras de Equifax.

Desde el inconveniente por el no pago de un crédito automotor se puede mejorar el score tras tres meses de pagar cumplidamente el resto de deudas. “Allí podrá acceder nuevamente a un crédito de un monto de $ 5.000 que permite al menos cubrir la entrada, todo dependerá también de la capacidad de pago, las cargas, los ingresos”.

El score crediticio no debe ser determinante al momento de otorgar un crédito. “Es un elemento más, pero sí es muy importante”.

Nueve millones de personas, que representan el 90 % de la población que tiene entre 20 y 65 años, accedieron a un crédito en el sistema financiero (bancos y cooperativas) o comercial (casas comerciales, empresas de telefonía, venta directa, etc.) durante los últimos tres años.

Las personas con más registro crediticio son las que tienen entre 35 y 49 años (38 %). Siguen las que tienen de 18 a 34 años (29 %), las de 50 a 64 años (23 %) y las mayores de 65 años (10 %). Finalmente, las mayores de 65 años representan el 10 % de las que poseen datos crediticios, indica Equifax.

Hay otras implicaciones cuando la deuda automotriz está fuera del cumplimiento de los requisitos del art. 3 de la Ley Orgánica para la Regulación de Créditos para Vivienda y Vehículos.

Los préstamos otorgados que están fuera de esta norma se manejan de otra forma.

Los autos nuevos se deprecian cada año, incluso desde que salen de las concesionarias, por lo que la entidad crediticia los remata tras embargarlos con un valor menor. Cuando ese monto no cubre la deuda el excedente es cobrado al deudor procesado. “Imaginemos que la deuda no cubierta es de $ 25.000, incluidos intereses, gastos procesales y de cobranza, y que con el embargo del vehículo y el remate solo se obtienen $ 15.000, este último valor es imputado a la deuda, pero el saldo (la diferencia de $ 10.000) tiene que ser cubierto por el deudor”.

De ahí que es importante buscar que la situación de la deuda se adecue a las condiciones establecidas en la Ley en mención, recomienda Coronel, para saldar la totalidad de la deuda con la sola entrega del bien, en caso de no poder pagar el crédito.

En este contexto hay varios mecanismos aplicables a favor del deudor, como cuando por ejemplo la citación a estos procesos se hace con errores, lo que permite declarar su nulidad, agrega el especialista. Y en cualquiera de las etapas se contempla la mediación como una solución alternativa del conflicto, incluso cuando el deudor ya está enjuiciado.

El proceso judicial implica una citación, fase en la que los acreedores suelen cometer la mayor parte de errores. “Por ejemplo, citar a una persona que no es representante legal de una compañía en el despacho de la compañía donde trabaja es un error, porque debe ser citada en su domicilio, peor llamar al trabajo para hacer quedar mal al deudor ante sus empleadores”, señala Coronel.

Esto último era una práctica muy común por parte de las empresas de cobranza que adquieren las carteras vencidas de los bancos. La Ley Orgánica de Defensa del Consumidor, reformada en febrero pasado, establece horarios fijos en los que se puede llamar a las personas deudoras y a quiénes. “No se puede, por ejemplo, recibir una llamada por la deuda de un tercero solo si se es garante”.

En el art. 49 se indica sobre la cobranza de créditos: “El consumidor no deberá ser expuesto al ridículo o a la difamación, ni a cualquier tipo de coacción ilícita ni amenaza de cualquier naturaleza, dirigida a su persona, por el proveedor o quien actúe en su nombre”.

El cobro de la deuda vencida no puede hacerse entre las ocho de la noche y las siete de la mañana del día siguiente, ni fines de semana o feriados. Y el contacto solo puede ocurrir una vez al día, ya sea por mensaje de texto, WhatsApp o llamadas.

Si bien los acreedores pueden activar los mecanismos para cobrar el crédito desde el primer día que se entra en mora, cuando lo hacen dependen y están a discreción en realidad de cada una de las entidades crediticias.

Se entiende por mora cuando el plazo previsto para cancelar la cuota era el 30 de septiembre y no se paga hasta ese día. “En teoría, el 1 de octubre ya estoy en mora y podrían iniciar cualquier tipo de acción, sin embargo normalmente los acreedores tienen medido este tema, hay casos especiales en los que dan prórrogas, comprenden ciertas situaciones, usualmente todo empieza con una etapa prejudicial en la que se hace la gestión de cobranza por parte del establecimiento comercial, el banco o la cooperativa”.

El incumplimiento se da por lo general cuando el deudor no puede cubrir porque varió su situación económica mientras pagaba las cuotas, como perder el empleo o cerrar un negocio. “No pueden pagar, por eso es importante tener el acompañamiento necesario para hacer comprender esto al acreedor, sentarse a conversar y encontrar una solución”, afirma Coronel.

Una de las opciones más usadas cuando se entra en mora es el bloqueo del vehículo mediante el sistema de rastreo al incumplir las cuotas, de una a tres seguidas. “Esto depende de cómo esté valorado el cliente por la entidad crediticia, hay a quienes se los bloquea al quinto día de no cancelar una cuota a tiempo (cuando tiene reiterados incumplimientos de sus préstamos anteriores), en otros esperan hasta tres meses, depende”.

¿Qué sucede cuando el deudor moroso se presenta al juicio?

A los tres a seis meses de entrar en mora se activan por lo general los mecanismos de carácter judicial.

“Las acciones legales se inician en el caso de las cooperativas a partir de tres a cuatro cuotas impagas en adelante”, dice Paredes.

En el caso de los autos, una de las rutas que se aplican es el procedimiento monitorio, que es cuando se quiere cobrar una deuda de dinero líquida y exigible de plazo vencido cuyo monto no exceda los 50 salarios básicos del trabajador en general, es decir, un valor que no sea mayor de $ 21.250.

La diferencia de este mecanismo judicial ante otros, como el ordinario, es que el tiempo de ejecución es más corto, como el plazo para contestar o dictar la sentencia. “Se entiende que es una deuda en la que casi no hay discusión alguna”.

Los procesos ejecutivos y monitorios siguen sin que el demandado (deudor) esté presente o pese a que no ha contestado. “Aquí el deudor tiene quince días para contestar o pagar, si en ese plazo no se hace una de las dos cosas, se ordena el embargo de los bienes que tenga la persona. El acreedor busca lo que tenga en los registros públicos, como vehículos o detalles de las cuentas bancarias, entonces se retienen los valores por orden del juez hasta por un monto de un aproximado de la deuda más intereses. Esto suele pasar cuando la persona no se defiende, no propone ningún tipo de solución o no se presenta y no contesta en el juicio”.