En la comunidad El Pescado Afuera, perteneciente al cantón manabita Olmedo, la mayoría de sus habitantes no porta mascarilla. Ellos aducen que la medida adoptada no es por desacato a los pedidos hechos por el Gobierno para que se protejan del contagio del COVID-19, sino que mantienen otras formas para cuidarse del virus.

El aislamiento en sus comunidades y la poca interacción con otros habitantes han generado que el coronavirus no se propague con facilidad en comunidades y recintos de este cantón.

Ninfa Plaza, habitante del sitio El Pescado Afuera, señaló que la mayoría de habitantes de esta zona, cuando acude a hacer compras al centro de Olmedo (a unos quince minutos de distancia en vehículo), se protege utilizando mascarilla, alcohol y optando por no conversar con otras personas.

“Salimos a lo necesariamente básico, no nos quedamos; los adultos mayores salen a cobrar su bono y se regresan, por eso no tenemos contagios”, señaló Plaza.

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Víctor Mieles, jefe político de Olmedo, reconoció que durante recorridos que realiza junto con otras autoridades en varios recintos y comunidades del cantón han evidenciado que no existen casos de contagios de COVID-19.

Algunas de las poblaciones a las que hace referencia son San Roque, El Pescado Afuera, Pescado Adentro, La Margarita, San Clemente, Villegas, Don Pablo y la Voluntad de Dios.

Desde el inicio de la pandemia, en marzo del 2020, hasta el jueves 27 de mayo de este año, Olmedo es uno de los cantones que reportan menos casos de contagios de coronavirus, según las estadísticas del Ministerio de Salud Pública (MSP).

Por ejemplo, hasta el 17 de marzo de este año, se habían reportado 266 casos, pero desde esa fecha hasta el 26 de mayo se registraban ya 415 casos, es decir, que en 70 días se produjeron 149 contagios, a un promedio de dos por día.

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Mieles comentó que en más de la mitad de este cantón no se han registrado contagios de COVID-19 desde el inicio de la pandemia. Explicó que son pocos los casos que se conocen. Los habitantes, al haberse contagiado, reportan el hecho para recibir algún tipo de ayuda.

Sin embargo, tampoco descarta que por estar alejados en sus recintos se tratan la enfermedad solos o buscan ayuda en subcentros de salud de cantones de Guayas, específicamente en Colimes.

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Habitantes de comunidades rurales de Manabí narraron que para protegerse del virus mantienen ciertas costumbres, como ingerir aguas medicinales o incluso licor.

Diódima Loor García, también habitante de El Pescado Afuera, indicó que cuando su hijo sale a comprar comida o herramientas, además del cuidado con mascarillas y el uso de alcohol en gel, al retornar a casa lo recibe con algunos brebajes.

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“Apenas llega, yo le doy agüita de hierba luisa, eucalipto o de Zaragoza, por eso estamos sanos, porque a más de eso uno se queda en casa, respeta las salidas, y hasta aquí gracias a Dios y la Virgen estamos protegidos”, dijo Loor.

Vicente Rodríguez, esposo de Loor, además de oraciones a santos y cuidados, contó que él ingiere puro y aguardiante los viernes y sábados “para protegerse”. Esta es una de las creencias que tienen habitantes en zonas rurales manabitas.

Olmedo, cantón con más de 13.000 habitantes, fue considerado en el 2019 como una de las localidades con peor índice de desarrollo humano. Solo era superado por Salitre, en la provincia del Guayas. El cantón manabita registraba cifras de analfabetismo que superan el 20%. Sus habitantes se dedican a la agricultura, comercio informal y ganadería.

La mayoría de vías en la zona rural son de tercer orden y gran parte de la población utiliza aún letrinas. El sistema de telefonía es intermitente y quienes viven alejados no pueden conectarse a internet para que sus hijos puedan recibir clases.

Pero en Olmedo el índice de fallecidos también es bajo en relación a otros cantones no solo de Manabí, sino del país. Según las estadísticas del Registro Civil, entre el 1 de enero y el 26 de mayo se han registrado apenas once actas de defunción, que no indican el motivo de su deceso.

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Mieles también comentó que, en algunos casos, los fallecidos son sepultados en sus comunidades o llevados a poblaciones de Colimes.

Por ejemplo, Eulalia Plaza, hermana de Ninfa, del sitio El Pescado Afuera, indicó que ya desde hace algún tiempo en ese sitio no se han reportado fallecidos. “Y si los hay, es porque ya tienen una edad bastante avanzada o por padecer alguna enfermedad, pero por COVID-19, no”, señaló.

Eulalia refirió que, en el caso de su familia, el último fallecimiento fue el de su abuela Apolonia Reyes, de 104 años de edad, en el 2015.

Incluso las misas de fallecidos en la iglesia de San Andrés, ubicada en el centro de Olmedo, son las que menos se realizan. Saida Tarabó, quien colabora en esa parroquia, expresó que en enero se celebraron tres misas de difuntos; en febrero, una; en marzo, cuatro; en abril, dos; y en lo que va de mayo, solo una. Es decir, se oficiaron once misas, que es igual al número de personas fallecidas en lo que va del 2021 según datos oficiales.

“Y los fallecidos o son por accidentes o por vejez”, señaló Tarabó. (I)