Por costumbre o desconocimiento habitualmente los ecuatorianos tienden a recibir facturas donde el nombre del cliente dice consumidor final, aunque no dimensionan lo que esto conlleva.

Una factura es un documento que le permite al cliente certificar que realizó la transacción en un local y en caso de presentar alguna reposición sustentará el reclamo. En varios negocios se indica que no se realiza ningún cambio si la factura no identifica al comprador.

El artículo 1 del Reglamento de comprobantes de venta, retención y documentos complementarios establece que los comprobantes de venta autorizados por el Servicio de Rentas Internas (SRI) son las facturas, notas de venta, liquidaciones de compra de bienes y prestación de servicios, tiquetes emitidos por máquinas registradoras, boletos o entradas a espectáculos públicos y otros documentos que se indican en el reglamento.

Quién gana y quién pierde cuando pedimos una factura bajo la denominación de consumidor final

Jair Reyes, contador público, explica que el artículo 19 del propio reglamento establece la información que debe constar en esta que son: nombre o razón social del vendedor, RUC del comerciante, datos como ubicación, teléfonos, correos electrónicos, número serial del SRI y fecha de vigencia en las facturas.

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“Tanto la factura como la nota de venta son legales la diferencia es que la nota de venta no grava IVA porque están bajo el régimen de RISE, de aquellas personas que tienen un RISE entonces ellos pagan un impuesto de acuerdo al nivel de venta por mes”, señala.

¿Por qué los comercios preguntan si desean la factura como consumidor final?

Reyes manifiesta que el propio artículo 19 establece que se puede emitir facturas como consumidor final si es que el valor no supera los 200 dólares.

“¿Qué es lo que pasa con estas facturas de consumidor finales? Para personas naturales tanto como para compañías estos documentos o gastos adquiridos no son deducibles para ningún tipo de impuesto”, expresa.

Los adultos mayores pueden pedir la devolución del IVA siempre y cuando tengan facturas emitidas a su nombre. Foto: Archivo

Añade que los negocios muchas veces lo realizan sin datos personales del comprador porque es más rápido de emitir y que la gran mayoría de población no está obligada a llevar tributación.

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Preguntas y respuestas de la reforma tributaria

“Viendo que en Ecuador se cambia constantemente la ley yo creo que sería que las personas adopten como cultura pedir facturas con datos”, dice.

El especialista señala que es recomendable que las compañías o microempresas cuenten con un profesional adecuado que asesore y realicen las declaraciones adecuadamente ya que al hacerlo con alguien que no conoce del tema le puede generar multas que puede conllevar a la quiebra del negocio.

¿En qué me beneficia pedir una factura con datos?

El auditor financiero externo señala que si bien una persona natural no obligada a llevar contabilidad, cuyo ingreso no llega a la fracción básica determinada para declarar impuesto a la renta, no tiene un beneficio para la deducción de tributos sí hay aspectos que le pueden resultar útiles.

Si usted supera la fracción básica para declarar impuesto a la renta deberá tener facturas con sus datos en áreas como salud, educación, alimentación, vivienda, vestimenta; le convendrá tener estos documentos con su nombre para tener gastos deducibles. “Si tiene factura de consumidor finales a pesar de que haya adquirido un bien o servicio dentro de estos rubros no se le va a poder deducir por lo tanto va a tener que pagar el impuesto sobre la base imponible de sus metas porque no va a tener gastos en qué descontar”.

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Aclara también que las personas de tercera edad tienen el beneficio de la devolución del IVA que pagaron en compras de bienes y servicios de primera necesidad como son vestimenta, vivienda, salud, alimentación, educación, comunicación, cultura, deporte y transporte y movilidad. El monto mensual de la devolución del IVA es de 96 dólares en el 2021, se indica en la página del SRI.

Al acudir a un negocio solicite su factura con sus datos personales.

En el caso de las personas con discapacidad se devuelve un valor de acuerdo al grado que tengan registrado iniciando desde un 30% hasta el 100%.

Reyes añade que el solicitar facturas a su nombre le permitirá crear un historial crediticio, un aspecto que los jóvenes dejan de lado y que les dificulta un acceso a crédito. Este es uno de los indicadores que toman en cuentan las entidades financieras al momento de otorgar estos productos.

“Para las personas que están iniciando sus primeras actividades de ingreso y el sacar facturas a su nombre suyo crea un historial de consumo o de compra dentro del sistema financiero. Al momento que ellos quieran obtener su primer crédito, ya sea en una institución financiera, local comercial o casa comercial, este va a ser un indicador que les va a servir para obtener o generar confianza de crédito entonces le va a permitir ayudar a obtener sus primeros pasos y generar un historial crediticio... Siempre es recomendable pedir factura si bien no te afecta tributariamente si no llegas al ingreso, pero te da beneficio en otro lado”, puntualiza.

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¿Si la factura está con un nombre mal escrito, aún es válida?

El contador especifica que si la factura tiene el nombre mal escrito por un error ortográfico del cliente, no tendría problema para la validez del documento ya que debería constar el número de cédula de identidad o RUC de quien hizo la compra.

Sin embargo, si el nombre está equivocado y no corresponde al número de identificación tendrá problemas al momento de la deducción. (I)